José Rijo recibe la señal, baja la cabeza, gira el torso y ejecuta el mismo ladeo que tenía cuando en 1990 fue seleccionado jugador más valioso de la serie mundial.
Sin embargo, una vez la pelota sale de sus manos, ya nada es similar. "Tiene el mismo ladeo y la misma rapidez en su brazo, pero la velocidad de la bola es distinta"", dijo el dirigente de los Gigantes, Dusty Baker.
Eso no debe ser sorpresa para muchos en vista de que el dominicano ha sido sujeto a cinco operaciones desde 1995, que han dejado una cicatriz de 10 centímetros en el lado del codo derecho y afectado la habilidad que tenía para dominar la pelota.
Lo que no ha cambiado es el dominio que tiene sobre los bateadores. Siete años después de haber sido el mejor lanzador de los Rojos, Rijo ha vuelto por sus fueros. "La velocidad máxima fue de 82 millas por hora, pero fue el mismo de siempre"", dijo su ex compañero de equipo Reggie Sanders.
Rijo ya no puede tirar la pelota rápida de antes o su impresionante slider. Cuando está al borde de cumplir 37 años, Rijo ahora depende de una bola de tenedor, una bola rápida que aburre la pistola de radar y un slider que ha perdido algo de su garra. Sin embargo, es la maña lo que lo mantiene en la loma.
"Ya no domina como antes, pero sigue siendo un buen lanzador"", dijo el torpedero Barry Larkin. "Es el ejemplo clásico de que no se tiene que tener una velocidad de 99 millas por hora para dominar a los otros. Sólo se dedica a pitchar"".
"Ahora lo que tiro son strikes"", dijo Rijo. "No hago muchos lanzamientos, sólo los necesarios, cuando me meto en problemas"". Su efectividad de 1.89 deja entrever lo poco que han sido esos problemas. Su más reciente victoria, Rijo hizo sólo 72 lanzamientos -tres cuartas partes de esos fueron strikes- en seis entradas. La mayoría fue de entre 77 y 82 millas por hora. Su bola rápida llegó a alcanzar las 88 millas por hora, una sola vez.
Lo que Rijo ha hecho es acudir a una diversidad de lanzamientos a velocidades diferentes, cayendo en el lugar en que querían que fueran a dar. Así lanzaba antes de que se le afectara el codo, y sigue haciéndolo.
Cuando se puede cambiar la velocidad, es como si se tuvieran ocho formas distintas de lanzar"", dijo el receptor Corky Miller. Por cuánto tiempo se podrá salir Rijo con eso? Hasta que los bateadores le lean los tiros o el brazo vuelva a afectarse. Por ahora no se ven indicios de que eso vaya a suceder.
Cuando se reintegró al club la temporada pasada, como relevista, Rijo acumuló efectividad de 2.12, la mejor del bullpen de Cincinnati. En cuatro presentaciones como relevista y dos como abridor en lo que va de la temporada, el dominicano sigue confundiendo a sus rivales en el plato.
El lanzador reconoce que cuando se tiene tantos jugadores jóvenes, los veteranos pueden ir un paso adelante. Se pone uno en la loma y tira strikes, luego uno los deja que vayan tras la bola. Hasta que le demuestren a uno que han aprendido a hacer contacto con los lanzamientos, uno no tiene mucho qué hacer.
El pase de Rijo a la rotación abridora debió ser temporal. Pero, su labor ha sido tan productiva que el dirigente Bob Boone no puede darse el lujo de mandarlo al bullpen.
Sigue sorprendiéndome. Se consiguió una posición en los entrenamientos de primavera basándose en lo que pudo cumplir y sigue en su lugar basado en lo que está haciendo hoy.