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Jalisco, una tierra que te espera

Cuando se quiere escuchar al verdadero mariachi, nombre que viene de la palabra mariage, a partir de la llegada de unos soldados franceses, hay que hacerlo en este Estado, pues es allí donde está la escuela para aprender a tocarlo y solo es completo si están, como mínimo, ocho personas.


Si bien es cierto que la República Mexicana ofrece un esplendor que cautiva, y que con un viaje a la ciudad de México quedarían complacidos muchos de nuestros sentidos, debido a que la misma encierra una gama de atractivos que nos dejarían más que satisfechos y sea tal vez esta ciudad uno de los destinos más importantes de América Latina y tal vez del mundo entero.

Pero como no se puede degustar todo de un solo golpe, quisiéramos expresar lo que se siente cuando se visita el estado de Jalisco, sitio que exporta gran parte de la cultura mexicana. Por ejemplo, el Tequila y el Mariachi, tal vez dos de los productos más conocidos en el mundo entero.

En algún libro leí “Que todos los estudiantes europeos” escuchaban mariachis y no lo dudo, en cada rincón del mundo hay uno, mal tocado o bien tocado, pero hay siempre mariachis para alegrar una fiesta o para despedir a alguien.

 

Cuando se quiere escuchar al verdadero mariachi, nombre que viene de la palabra “mariage”, a partir de la llegada de unos soldados franceses, hay que hacerlo en este Estado, pues es allí donde está la escuela para aprender a tocarlo y solo es completo si están, como mínimo, ocho personas que tocan distintos sones, entre ellos el típico guitarrón mexicano y la vihuela, que con el sonido de los violones construyen una de las músicas más hermosas del mundo.

Cuando uno llega expresamente a Guadalajara se encuentra de golpe con la palabra “calidez”, con el cariño expresado por los jaliscienses que de inmediato nos hacen sentir como en su casa y en la medida que nos vamos internando a la ciudad, se van convirtiendo en guías turísticos naturales y uno se va enamorando del lugar casi a primera vista. Por ejemplo, de manera obligada hay que pasar por el rancho de Vicente Fernández, que ya es “una marca registrada” de Jalisco, y ya desde el avión divisamos el inmenso lago Chapala y que nos evoca inmediatamente la creación mexicana en todo su esplendor, porque los autores de la música mexicana le han escrito a todo lo que tiene que ver con su país, incluido este hermoso lago.

Una visita obligada cuando uno llega a Guadalajara, es ir a ver cómo se produce el tequila en un pueblo que lleva este mismo nombre, y para lo cual hay un tren turístico que realiza una parada en una hacienda tequilera; mientras tanto, nos vamos deleitando con el olor del Agave, que se siente en estos hermosos campos verdes que inundan la región y que ya les ha permitido producir más de mil marcas de tequila, todas exportables y de la que viven más de 500 familias.

 

Otra de las riquezas que tiene esta ciudad es que allí se celebra la Feria del Libro más grande de Hispanoamérica, la cual se organizó por primera vez en 1987 por la Universidad de Guadalajara y hoy día cuenta con 34 mil metros de exposición, con la presencia de 1,600 casas editoriales y es visitada por más de medio millón de personas en nueve días, aportando a este éxito se generan más de 10 millones de dólares en esta actividad en donde fácilmente nos encontramos de frente con el maestro García Márquez o con un mariachi tocando “Al son de la Negra”.

Sin la menor duda, uno de los atractivos más importantes de esta ciudad es visitar esta feria que se lleva a cabo a finales del mes de noviembre. En cualquier rincón de la ciudad se nota la presencia del país invitado en bares, restaurantes, y todo el que llega al aeropuerto sin duda “viene para la feria del libro”.

Otra de las actividades que uno no se debe perder son las Charrerías, que se llevan a cabo en los Lienzos, en donde cada sábado antes de empezar la charrería, se inicia con una misa al mejor estilo charro, con un cura charro que luego se monta en su caballo y va a realizar “las suertes charras”, que se destacan en equipos que llevan a cabo variadas ejecuciones, entre ellas el Paso de la muerte, mangana a pie o a caballo, y el famoso coleo.

 

Toda la charrería es acompañada por un mariachi o una banda, y es por eso que se lleva a cabo una fiesta de la Charrería y el Mariachi en donde convergen las dos formas populares de expresión cultural de este estado y es verdaderamente una sensación única de los sentidos de la vista y del oído.

Cuando uno visita el estado de Jalisco, siente de alguna manera que es lo más expresivo del pueblo mexicano, debido a que en él hay muchas manifestaciones que han sido exportadas, como la artesanía, que se produce en Tlaquepaque, y que otrora fue escenario del cine de oro de México y que aún conserva la “Cantina más grande del mundo”, El Parián, lugar que es de visita obligada y en donde se escuchan mariachis casi todos los días. Recorrer las calles de piedra de este pueblito es remontarse al momento y lugar de la revolución mexicana que plasma con virtuosismo el cine de oro mexicano.

Guadalajara es una ciudad que ha sido cuidada muy bien por sus habitantes y el nivel de delincuencia es muy bajo, en donde la mejor manifestación de ello es que se puede tomar un taxi en cualquier lado a cualquier hora, con la seguridad de que llegaremos sanos y salvos a nuestro destino. Ellos aprendieron hace mucho que vivir del turismo es un esfuerzo colectivo por el que hay que trabajar, porque genera divisas para todos.


fecha edicion
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602014
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América