Japón y Corea del Sur celebraban ayer su éxito en la organización de la primera Copa del Mundo de fútbol jugada en Asia, mientras Brasil continuaba el festejo del sin precedentes quinto título mundial.
Para la selección subcampeona, Alemania, la amargura de la derrota por 2-0 ante Brasil en la final del domingo fue compensada con la satisfacción de haber llegado más lejos de lo que los críticos habían predicho, alimentando esperanzas de una victoria en el Mundial 2006 que será organizado por el país europeo.
Nadie puede decir que la Copa del Mundo en Asia resultó perfecta, pues hubo problemas con las ventas de entradas que provocaron que en algunos partidos hubiera asientos vacíos y a la vez el público frustrado por no conseguir boletos, además de controversia por errores de los árbitros.
Los puristas del fútbol lamentaron la escasez de goles a partir de los octavos de final, mientras otros quedaron desconcertados por la caída de favoritos como el ex campeón Francia, que se fue tras la primera fase sin conseguir goles y con un sólo punto.