La Copa Mundial de fútbol significó bonanza para muchos sectores comerciales. La venta de televisores digitales, la sed de cerveza y la ansiedad por lucir camisetas con los colores nacionales de los dos coorganizadores, Japón y Corea del Sur, caracterizaron la fiesta deportiva de un mes.
Pero el torneo, que concluyó el domingo, también tuvo algunas repercusiones negativas.