Una Inglaterra llena de suplentes y con prácticamente sólo tres titulares en el equipo inicial logró dominar y derrotar justamente ayer a Alemania por 2-1 en el Estadio Olímpico de Berlín en un partido que estuvo lejos de ser el clásico que muchos esperaban.
Alemania también tenía tres bajas importantes -Michael Ballack, Torsten Frings y Philipp Lahm- pero ello no se puede comparar con la situación de los ingleses cuyo seleccionador, Fabio Capello, tuvo que recurrir prácticamente al equipo B.
Alemania estuvo desorientada e Inglaterra fue eficaz pero sin brillar y sólo algunas acciones de la segunda parte pudo darle alguna satisfacción a los espectadores.
Lo que había sido el partido hasta ese momento se resumió en un sólo instante, en el minuto 23, cuando Inglaterra abrió el marcador por intermedio de Upson. La jugada se originó en un saque de esquina. El meta alemán René Adler falló al tratar de interceptar el centro y el balón le quedó a Upson que tuvo todo el tiempo del mundo para definir a puerta vacía.
En todo caso, el partido no era el clásico que muchos habían esperado. En el segundo tiempo el empate alemán llegó, por intermedio de Patrick Helmes en el minuto 63, y llegó también por un error del portero contrario.
Sin embargo, Inglaterra se adelantó 2-1 por intermedio de Terrry y llegó, justamente en el momento en que mejor jugaba Alemania. El autor fue Terry, que remató de cabeza una falta en el minuto 87 tras un lanzamiento de falta.