Al hípico panameño nadie le echa cuentos. Prueba de ello fueron dos competencias que se realizaron la semana pasada y que dejaron una sensación de mal gusto entre los apostadores.
El primer incidente se dio con el caballo Déjate Querer, cuyo jinete Cosme Rivera dejó de exigirlo al máximo para lograr una mejor presentación durante una competencia realizada el jueves último.
El preparador del equino manifestó su molestia por la evidente falta de interés del prometedor aprendiz, lo cual produjo la investigación de rigor por parte del Cuerpo de Comisarios y la consecuente suspensión por esta violación al Reglamento de Carreras que obliga a los jinetes a exigir sus cabalgaduras hasta que se encuentren con la meta.
El domingo se dio una situación parecida con un caballo de nombre “Aly”. Su jinete, José Beitía, dejó de “accionar” en los tramos decisivos cuando el caballo, que era el favorito de la carrera, se disponía a disputar la escolta.
En este caso no hubo acusación y muchos menos investigación, pero lo ocurrido ameritaba una acción contundente.
Hace un par de semanas comentamos sobre una la rara presentación de un caballo llamado Gato Salvaje y vaticinamos que en su próxima salida a la pista le saldría el “león que llevaba adentro”.
Pues bien, el sábado corrió, contra mejores caballos en una distancia que no es su especialidad y ganó holgadamente.
Así no se puede. Así no se juega con la credibilidad de espectáculo.