BAJÉ DE la pequeña embarcación en que había cruzado desde Punta Chame, el viento del norte hacia su estreno en la costa pacífica panameña y el mar se dibujaba bordado de espumas blancas al romper contra si mismo y contra la nave.
Pasaron escasos quince minutos y nos recibió una espléndida silueta verde rodeada de arenas blancas, la isla de John Wayne.
De pronto en la orilla, al ser recibidos en la isla tuve la sensación de no estar en Panamá, no por lo bello del paisaje, sino por la atención de bienvenida que te hace sentir tan a gusto al llegar a un nuevo lugar. Un equipo de jóvenes especialistas en turismo nos recibía con una sonrisa y así comenzó la aventura en un paraíso terrenal mezclado con el espíritu de la leyenda del " Duque", apodo que recibió (el actor Wayne) del nombre de su mascota que tuvo en su juventud. Murió con 72 años el día 11 de junio de 1979. En su epitafio se pueden leer en castellano unas breves palabras, "feo, fuerte y formal".
John Wayne fue un gigante del cine. Un ícono americano. Un mito y una leyenda. Siempre estará entre los más grandes. Un actor inolvidable. Eso es lo que sientes cuando llegas a Taborcillo, a la isla que tanto amó el actor y en la que pasó buenos tiempos acompañado de sus amigos panameños y de tantos otros actores que el invitaba. Venía a Panamá y nadie se daba cuenta. Ahora en su ausencia y en su esencia, podemos recrearnos de sus memorias y su amor por Panamá.
En esta pequeña isla privada que perteneció al "Duque", se siente el encanto y la magia de sus recuerdos.
El grupo que nos recibió y que forman parte del personal del Hotel que apenas acaban de inaugurar, nos adentró en las instalaciones a la vez que otro joven nos ofrecía bebidas refrescantes con el mejor de los estilos. Inmediatamente nos saludó en un perfecto alemán traducido, Ralph Hübner, no solo
Fundador del Editorial suizo Who is who, sino el actual propietario de esta isla bajo el concepto especial de un paraíso ecológico. "No hay ni habrá turismo masivo, ni instalaciones de hotel cinco estrellas, solamente huéspedes invitados, turismo muy especifico, sin ser elitista, grupos pequeños pueden visitar la isla " nos dice.
Nos fascinó encontrarnos con la Aldea de Jonh Wayne: La Oficina del Sheriff, la Oficina del Correo, una pequeña capilla y cabañas (papuas) al estilo del oeste americano de la época, sin faltar la horca, el cementerio, una pequeña aldea de indios y los vaqueros que sobre su cabalgadura no nos perdieron ojo para estar listos a cualquier "necesidad", una cerveza bien fría o un perfecto trago tropical.
Las cómodas habitaciones con nombre de famoso amigos de Wayne, y el resto de las instalaciones están enmarcadas dentro de un paisaje natural. Ella, la naturaleza es la verdadera administradora de este paraíso.
Una variedad de fauna lo espera en la isla del "Duque" o Taborcillo, que fue declarada Santuario de Aves. Diferentes especies de aves marinas han elegido esta Isla para anidar y criar sus polluelos. Las tortugas arriban a sus playas para el desovar en sus arenas, estas tortugas están sometidas a un programa especial de protección por el gobierno de Panamá.
Y aunque en Taborcillo se respira y se siente la fuerza de un hombre no solo famoso sino un icono y símbolo por antonomasia del wester, y administrada por europeos con un servicio de primera clase y una deliciosa comida gourmet, es una isla panameña con el autentico carácter y personalidad de este país.
El próximo encuentro en Taborcillo, será en el 1er. Circuito de avistamiento de ballenas que haremos en la ruta Taboga-Taborcillo al estilo de John Wayne, de la mano de Ralph Hübner.