Nada cambia en la filosofía del legendario Michael Jordan en cuanto a la poca paciencia que tiene con los hombres que selecciona para el puesto de entrenador. Su última víctima ha sido Sam Vincent, que sólo duró un año al frente de los Bobcats de Charlotte.
La decisión del despido de Vincent estaba tomada mucho antes que concluyese la temporada regular, pero Jordan esperó hasta ayer para sacar un comunicado oficial en el que anunciaba la salida de su ex compañero con los Bulls de Chicago al que confió el puesto de entrenador sin tener experiencia en la NBA.
El mismo Jordan que el pasado año alababa las cualidades de Vincent, un ex asistente de Avery Johnson con los Mavericks de Dallas, aunque los expertos vieron la decisión como poco afortunada, ahora le tocó admitir que se había equivocado.
Bajo la dirección de Vincent, los Bobcats tuvieron una marca perdedora de 32-50.