La vuelta a la competición del baloncesto profesional de la NBA de la súper estrella Michael Jordan con los Wizards de Washington, ya ha servido para dejar muy claro que, de momento, su figura ha destacado más como la de un hombre de negocios, que la de un atleta que regresaba por "amor al deporte". Después de ocho partidos de pretemporada disputados con su nuevo equipo de los Wizards, el resultado deportivo no ha podido ser más frustrante, al tener seis derrotas en su haber, con sólo dos triunfos logrados sin ninguna brillantez.
Jordan terminó la pretemporada con unos promedios de 22.3 puntos, incluidos los 41 que consiguió en el partido que disputaron en el MCI Center de Washington ante los Nets de New Jersey, que al final también perdieron, y los 18 en sólo 12 minutos de acción del primer cuarto del encuentro que ganaron a los Heat de Miami.
Tampoco triunfó en los duelos individuales con jugadores de la nueva generación a los que se enfrentó, como Vince Carter, de los Raptors de Toronto, y Antoine Walker, de los Celtics de Boston. La pretemporada descubrió a un Jordan, que ha perdido el potencial que tenía de imparable cuando se retiró por segunda vez en 1998 y aunque no ha perdido su inspiración y genialidades, en el último partido de pretemporada ante los Celtics de Boston mostró que está muy lejos de su mejor forma, aunque ahora disfruta mucho más que antes todo lo que hace en el campo.
Jordan está convencido de que con los Wizards no será fácil triunfar dentro de la competición de la NBA, al margen de las declaraciones, muy estudiadas, que ofrece a los medios de comunicación para no perder el protagonismo, que ya se atribuyó desde que hace siete meses cuando comenzó a entrenarse con los amigos para "perder peso".
Los Wizards de Jordan y del nuevo entrenador Doug Collins volvieron a ser el mismo equipo perdedor y con los mismos errores que tuvieron durante las últimas temporadas y mucho tendrán que cambiar las cosas para que surjan como ganadores, cuando a partir de mañana, martes, comiencen la liga ante los Knicks de Nueva York.
Los jóvenes valores de la plantilla, a la que supuestamente llegó Jordan para ser el ejemplo a seguir, enseñarles y motivarlos, parece que todavía no han podido o ahris Laettner, mientras que el novato Kwame Brown, seleccionado con el número uno en el pasado sorteo universitario nada más terminar el bachillerato, evidenció que está muy lejos todavía, de ser no sólo un jugador decisivo, sino de conocer y dominar los fundamentos del baloncesto.
La primera prueba de fuego para los Wizards la tendrán hoy en el Madison Square Garden, con todas las entradas vendidas y las cámaras de televisión del mundo entero pendientes de lo que pueda hacer Jordan, después de cumplir antes con una serie de compromisos de negocios, promoción de imagen de las compañías que pagan millones de dólares por sus servicios y actos patrióticos.
El primero será acudir hoy a la sede de la bolsa de Wall Street, en la que será el encargado de hacer sonar la campana para que den comienzo las operaciones bursátiles. Desde que volvió a la competición activa, Jordan la ha utilizado para realizar todo tipo de gestiones económicas y negocios como el pasado viernes, cuando jugó el último partido de pretemporada en Uncasville (Connecticut), donde se inauguró con su presencia un nuevo recinto cubierto de 10.000 espectadores en el Mohgar Sun Casino.
Jordan, se sintió muy complacido entre los dos ambientes que más le gustan, el baloncesto y las apuestas, pero además tuvo el complemento perfecto al "coincidir" su presencia con la inauguración de dos nuevos restaurantes que han abierto en el mismo área donde se encuentra el casino.
Después del partido Jordan acudió a una fiesta privada en uno de sus restaurantes de lujo inaugurados, el "Michael Jordan"s Steakhouse", a la que asistió el gobernador del estado de Conecticut, John Rowland, mientras que periodistas de todas las partes del mundo cubrían el acto.
Antes también, con un interior sin estar completamente acabado, quedó inaugurado el "Jordan 23 Sportcafe", el segundo restaurante de la súper estrella, más informal y que cuenta con platos como "Courtside Calamari" y bebidas como "The Comeback".
Lo más irónico de toda esta actividad de Jordan y sus negocios relacionados con su vuelta a la competición ha sido el escuchar las declaraciones del director de "marketing" de los dos restaurantes, Peter Klein, quien dijo que "todo había sido una gran coincidencia", porque la inauguración de los dos locales estaba prevista antes que tomase la decisión de jugar con los Wizards.