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Juan Gelman convirtió la rabia en poesía

Encarnaba ‘la verdad del corazón y la verdad del mundo’, y ahí iba dirigida su poesía, dijo en su discurso de entrega del Premio Cervantes en 2008. Colaboró con Baltazar Garzón en los procesos legales que se dieron para castigar a quienes fueron autores de crímenes durante la dictadura.


Redacción (diad@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Perfil

  • Juan Gelman: (Buenos Aires, 3 de mayo de 1930 - México, D. F., 14 de enero de 2014.
  • Premios: Obtuvo algunos de los mayores galardones a las letras, como el Premio Cervantes en 2007 y el Reina Sofía de Poesía en 2005. Recibió homenajes en el país y también fue merecedor del Premio Juan Rulfo en 2000 y del Premio Pablo Neruda, de poesía y es considerado uno de los grandes poetas de las letras hispanas.
  • Poemas: Violín y otras cuestiones (1956), El juego en que andamos (1959),Gotán (1962)Interrupciones I (1986), Interrupciones II (1988), Anunciaciones (1988), De atrásalante en su porfía (2009), Hoy (2013).

Cuando una persona muere casi siempre duele. Si se trata de alguien cercano, el golpe es más rudo, pero, eventualmente, uno se acostumbra a la ausencia física.

Sin embargo, cuando muere un escritor, un poeta -aunque también duela mucho- quedan como consuelo sus palabras, sus ideas, sus poemas y sus libros, con los cuales uno puede encontrarse y abrazarse cada vez que siente que le hace falta. Es decir, los escritores no mueren del todo. Incluso, hay quienes piensan que cuando se les apaga el corazón es cuando verdaderamente su voz suena con más resonancia y, justamente, ahí se inmortalizan.

Con Juan Gelman (Buenos Aires, 3 de mayo de 1930 - México, D. F., 14 de enero de 2014) se cumple bien aquello de que muere el hombre, pero su obra sigue.

A sus 83 años, el autor, cuyo primer libro fue “Violín y otras cuestiones” (1956), transitó hacia lo ignoto como lo hizo el pasado 22 de septiembre su colega y amigo Álvaro Mutis y como ha sucedido en los últimos años, cuando la literatura latinoamericana ha perdido a valiosos soldados como José Saramago, Mario Benedetti y Carlos Fuentes.

 

Juan Gelman fue un reconocido poeta argentino que sufrió pérdidas personales durante la dictadura militar de su país.

Conocido también como “El poeta de los ojos tristes”, Gelman, quien adoptó a México como su residencia permanente durante más de 30 años, perdió a su hijo Marcelo y a su nuera María Claudia durante la dictadura militar de las décadas de 1970 y 1980.

Perteneció a la guerrilla de los Montoneros, que luchó contra los regímenes militares en las décadas de 1970 y 1980. Fue la dictadura militar, en la cual desaparecieron unas 30,000 personas, la que lo obligó a exiliarse en México.

El dolor lo acompañó décadas, y todavía en 2008, al recibir el Cervantes, vislumbró esa angustia que caracterizó su poesía durante el discurso de aceptación.

“Yo moría muchas veces, y más con cada noticia de un amigo o compañero asesinado o desaparecido, que agrandaba la pérdida de lo amado”, expresó. “Las heridas aún no están cerradas. Laten en el subsuelo de la sociedad como un cáncer sin sosiego”.

El poeta, delgado y erguido, hablaba lentamente, con voz suave y algo ronca. Pasó años en búsqueda de una nieta que, tras la muerte de sus padres, fue adoptada. En 2000 logró encontrar en Uruguay a su nieta Macarena, quien al enterarse de que el poeta era su abuelo, se cambió el apellido a Gelman.

 

A su nuera, Claudia, después de que diera a luz una niña que fue entregada a una familia de un militar, la mataron de forma cruel también. Un espanto que se alivió algo cuando el poeta encontró a su nieta muchos años después, gracias a la ayuda del expresidente uruguayo Jorge Batlle.

Pero esa rabia y ese gran dolor Gelman los convirtió en poesía, una palabra alimentada por el sufrimiento, pero sin ira y sin rencor, porque el poeta de mirada acuosa y voz pausada nunca perdió la pausa y la mansedumbre.

Dejaba escurrir suavemente su acento argentino en la música de sus palabras. "Se suele ser revolucionario en el modo de la rabia: Juan Gelman lo es, sobre todo en el modo de la ternura", decía Jorge Riechmann del autor de "Gotán" o "Cólera buey".

"La mera existencia de la poesía resiste el envilecimiento de lo humano", dijo en su discurso de entrega del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

Otras inquietudes

También trabajó como periodista, antes de publicar su primer libro, “Violín y otras cuestiones” (1956).

En 1955, dejó el Partido Comunista y en la década de 1960 se convirtió en militante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, una agrupación peronista-guevarista que acabaría por unirse a la organización guerrillera Montoneros. Renunciaría a ella en 1979 en protesta por el militarismo de la organización.

De esos años en los que fue activista político son sus poemarios “Gotán” (1962) y “Cólera buey” (1962-1968), libros que forman parte de la nueva poesía hispanoamericana.

En su poema “Regresos”, dice a su hijo: “Vuelves y vuelves/y te tengo que decir que estás muerto”.

Ya en la ciudad de México, vivía en un apartamento amplio y bien iluminado con varias bibliotecas en la Condesa, una colonia residencial de la capital. Ahí lo sorprendió la muerte.

La despedida

"Juan Gelman ha sido, en sus últimos años de vida, el mayor poeta iberoamericano. Aunque esperaba su muerte, me ha golpeado fuertemente", así definió al autor argentino, su "amigo", el poeta y Premio Cervantes Antonio Gamoneda.

"Con independencia de ser un gran poeta, Juan era una persona con una biografía realmente dramática, por no decir trágica, pero se comportó siempre sin hacer ningún tipo de galardón de esta tragedia", contó a Efe Gamoneda.

Para el poeta español (Oviedo, 1931), Gelman "nunca" se refirió a su vida en "términos negativos", lo que para él significa que Gelman "tenía un espíritu muy positivo", "muy afirmativo de la vida", a pesar de la "gravedad de la vida".

"Juan era un hombre con una elegancia de trato realmente exquisita, dentro de la sencillez", recordó Gamoneda, antes de precisar que "en los últimos meses" recibió en "dos ocasiones" unas cartas con un poema.

"En ellas me decía: Antonio, este poema es ahora, y en el porvenir, tuyo. Ahora lo entiendo como una señal de amistad y despedida, porque el sabía que ya estaba condenado. Qué manera más cariñosa, y despojada de teatralismo, de dar esa señal de amistad y despedida", confesó Gamoneda.


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916773
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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