El paseo de la Castellana florecía ante el sol invernal de Madrid. Julio Dely nos atendía amablemente entre fotos y diálogo. En mi mente surgían dudas sobre la percepción que tenemos de este artista del balón, que fue goleador de escopetas y cañones.
Horas más tarde, Julio estaría en el banquillo del Málaga, justo al lado de Ronaldo, Kaká y el resto de artistas de un museo llamado Bernabéu.
Una preparación tremenda para el panameño. Pues una cosa es ser un jugador de cánticos parisinos y otra estar al mando de la orquesta. Julio va aprendiendo, se cultiva en el arte del entrenador, como asistente, pero conociendo un mundo bipolar, tan igual como el nuestro, pero diferente en su totalidad. Es la Liga Española, la mejor del mundo.
Allí está el Panagol. Un técnico en potencia que ya quisieran tener países del área. Julio llegará a ser técnico de la selección nacional. Tarde o temprano. No me importaría que se intentase de cara a Brasil 2014.
Hay que ver la situación, los planes y la referencia que se hagan. A todo esto hay que esperar la elección de noviembre, donde se escoge una nueva junta directiva. Sería prudente esperar los planes de los candidatos (ojalá no sea otra elección monógama, de un solo candidato).
Pues a pesar de que sólo vota un grupo mínimo de personas, presidente de clubes y ligas. Valdría la pena saber qué propone el que asista a los comicios. Tal vez algún candidato tenga amarrado a Julio como un as bajo la manga.
No sé, sonaría bien. Julio es un profesional y es panameño. No sé si para el 2014 o el 2018. Pero al Panagol hay que darle la selección en pleno a tiempo y de cara a un mundial. Porque tal vez logre lo que no pudo como jugador, el sueño de estar en la máxima cita del deporte más bello del mundo.