Esta semana cumplimos un mes desde la lamentable desaparición física de uno de los miembros del Cuerpo de Comisarios y, transcurrido este periodo, poco o nada se ha dicho sobre el nombramiento de un sustituto.
En problema no es tanto que no se haya nombrado a un Comisario principal, sino que se ha puesto a un suplente a ocupar la posición vacante, mientras que la de éste último está en completa acefalía.
La Junta de Control de Juegos desde hace buen tiempo ha venido violando el Reglamento de Carreras en lo que al Cuerpo de Comisarios concierne. Por ejemplo el artículo 370 del citado instrumento legal advierte que: "El Cuerpo de Comisarios será nombrado por el pleno de la Junta de Control de Juegos, quien se asesorará con la Comisión Nacional de Carreras sobre el particular ...".
Hace unos cuatro meses, al vencerse el contrato de uno de los miembros, se procedió al nombramiento de un sustituto, aunque la resolución sobre su nombramiento nunca se conoció públicamente y nadie pudo confirmar si fue producto de la decisión del "pleno de la Junta de Control de Juegos", como lo ordena la "Carta magna de la hípica".
Pero si el problema hubiera sido únicamente ese, pudiéramos ser un poco tolerantes. Lamentablemente las violaciones al Reglamento de Carreras, por parte de la Junta de Control de Juegos, se extiende.
Otro ejemplo es el artículo 371 del mismo reglamento, el cual ordena que: "Cada Comisario tendrá un Suplente quien lo reemplazará en sus ausencias temporales. Los suplentes deberán reunir los mismos requisitos de idoneidad exigidos a los Comisarios...".
Si mal no leemos e interpretamos, el artículo precitado obliga a que haya tres suplentes, ya que dispone la existencia un suplente para "cada comisario". En la práctica esto es letra muerta, puesto que hace rato que el Cuerpo de Comisarios está funcionando con tres principales y un (1) suplente.
Con la desaparición física de uno de los principales, hace un mes aproximadamente, el único suplente pasó a desempeñar la función de principal interinamente y nos quedamos sin suplentes.
Irresponsablemente, la autoridad respectiva (Junta de Control de Juegos) ha dejado que se arraigue esa irregularidad, sin advertir que en cualquier momento uno de los dos principales o el suplente convertido en principal pueden faltar, por razones fortuitas, y entonces no habrá de dónde sacar a alguien para llene el vacío.
No nos explicamos como la hípica recobrará la confianza de los apostadores y como los funcionarios responsables de tomar decisiones aguardan por el aplauso público, cuando no respetan las leyes y reglamentos que ellos mismo prohijaron... Que lástima...!