Un jurado de Brasil absolvió ayer a tres oficiales de policía acusados en el caso de la masacre de 19 campesinos en 1996, en un fallo que provocó airadas protestas entre sobrevivientes y grupos de derechos humanos.
La decisión liberó de responsabilidad a los tres oficiales de mayor rango entre los 150 policías acusados de la matanza, que subrayó las profundas desigualdades entre terratenientes y campesinos pobres en el interior de Brasil.
"Realmente estamos estupefactos con el resultado, parece que en Brasil nadie es responsable de nada", dijo a Reuters la activista Amnistía Internacional, Julia Rochester.
"Obviamente la absolución de los oficiales hace muy difícil que sentencien a alguno de los soldados", agregó.
Otros cuatro oficiales y 143 agentes deberán enfrentar juicios en el mayor proceso de la historia jurídica de Brasil, que podría extenderse hasta diciembre.
La decisión del jurado despertó reacciones de protesta entre los sobrevivientes de la masacre, quienes lanzaron velas a los centenares de policías que vigilaban la sala judicial.
Dirigentes del Movimiento de los Sin Tierra (MST) de Brasil, que llama a los campesinos a invadir tierras improductivas para presionar por una reforma agraria, anunció que apelará la decisión.
"Nuestro abogado presentará una apelación. Vamos a anular este fallo", dijo a la prensa Joao Pedro Stedile, coordinador nacional del MST.
La televisión local retransmitió imágenes de la matanza ocurrida el 17 de abril de 1996, cuando la policía disparó contra unos 2.500 campesinos que bloqueaban una carretera amazónica para exigir terrenos cerca del poblado norteño Eldorado do Carajas.
Dos por ciento de los propietarios poseen más de la mitad de la tierra cultivable de Brasil.