Pese al calor, Clayton Kershaw no sudó durante su debut en la Serie Mundial, y su estupenda faena guio anoche a los Dodgers de Los Ángeles hacia una victoria 3-1 sobre los Astros de Houston, en el primer juego del Clásico de Otoño.
Kershaw debió cambiarse el jersey empapado en sudor durante una jornada en que el termómetro llegó a 39.4 grados centígrados. Pero logró enfriar el bateo de los Astros, con lo que consiguió olvidar la mala fortuna que tuvo en playoffs anteriores.
Un jonrón de Justin Turner produjo dos carreras para romper el empate en la sexta entrada ante Dallas Keuchel. Y Kershaw tuvo control de la situación.
El as había esperado toda su carrera para que llegara este momento. Y una vez en la lomita para su primer encuentro de Serie Mundial, lució como un digno heredero de Sandy Koufax, Orel Hershiser y todos los grandes pitchers en la historia de los Dodgers.