La tenista belga Justine Henin-Hardenne considera que nunca debió jugar la final del Abierto de Australia contra la francesa Amelie Mauresmo porque no estaba en condiciones físicas de hacerlo. "Ahora que lo pienso, nunca debí salir a la pista en Melburne porque pudo ser peligroso para mí.
No es bueno jugar con la salud porque tenemos una sola vida y, en cambio, hay muchos torneos en el mundo", explicó Henin.