La joven Michelle Wie, de sólo 14 años y que fue el centro de atención en el Abierto de Hawai, muestra el equilibrio suficiente como para llegar a donde ninguna otra golfista ha llegado antes. La estudiante hawaiana, quien ya era señalada como "la Tiger Woods" del circuito golfístico femenino, parece tener la mezcla necesaria de talento, serenidad, determinación y físico como para sostenerse entre los hombres.
Naturalmente el tiempo dirá la última palabra, pero en este momento se puede pensar que Wie podría desembarcar en nuevos terrenos. A pesar que por un sólo golpe no logró convertirse en la primera mujer en pasar el corte en un evento del circuito de la PGA la semana pasada, su actuación en Honolulú sorprendió a los jugadores del circuito.
"Ella estuvo mejor que cualquier otra mujer en un torneo de nuestro circuito", dijo el sudafricano Ernie Els, quien jugó una ronda de práctica con Wie antes del torneo. "Tiene un buen futuro por delante. Sería genial si puede volver a jugar el año próximo", agregó. El estadounidense Davis Love III también mostró su entusiasmo. "Tuvo una ronda de 68 golpes en un evento de la PGA. Eso es un logro increíble".
"Ella tiene el potencial para ganar casi cualquier torneo en el que participe, pero aún tiene 14 años y le falta experiencia", destacó. "¿Ustedes conocen otro golfista con más potencial y menos de 25 años? Probablemente no. Yo creo que ella será la próxima Tiger Woods, pero tendremos que esperar para ver qué pasa en los próximos años", agregó.
Ver lo que pasa es, por supuesto, la llave. Probablemente sería tentar al destino y ciertamente imprudente, ir demasiado lejos con las predicciones sobre Wie. Pero la manera en que se desenvolvió bajo la mirada de la prensa en el Waialae Country Club es un claro indicio de lo que puede pasar. Wie tuvo toques de magia en los greens y mostró una determinación parecida a la de Woods para evitar bogeys a cualquier costo.
En el segundo día fue la primera mujer en terminar una ronda bajo el par de la cancha en un torneo de la PGA, ensombreciendo a la número uno, la sueca Annika Sorenstam, quien se convirtió en la primera mujer en jugar en un evento de la PGA en 58 años en el torneo Colonial del 2003. La sueca Sorenstam presentó tarjetas de 71 y 74 golpes y no llegó al corte clasificatorio por cuatro golpes.
Wie también probó en Honolulú que tiene la habilidad de lograr un extra cuando más lo necesita. A tres hoyos del final del recorrido el viernes, ella necesitaba levantar tres golpes para superar el corte clasificatorio, aunque en ese momento ella pensó que con dos sería suficiente. Y la realidad es que estuvo muy cerca de lograrlo. "Un sólo tiro más y lo habría logrado", dijo Wie. "Me está matando ahora. Pensé que había jugado realmente bien. No puedo creer que estaba dos bajo el par".