Un gol del brasileño Kaká, en los primeros compases de la prorroga, dio al A.C. Milan el triunfo casero ante el Celtic de Glasgow (1-0), y con ello el pase a los cuartos de final de la Liga de Campeones de Europa, tras un partido peleado y que, al final, premió al mejor.
El partido no fue espectacular, pero sí tuvo la emoción de vivir entre la frontera del pase y la eliminación, junto con decidirse en un tiempo suplementario. Y dejó claro que pese a que el Milán no está para demasiadas proezas, pues su juego sigue siendo simplón, tiene un Kaká que él solo puede decidir.
La igualada sin goles de la ida obligaba, lógicamente, a ambos equipos a buscar el gol del pase. Pero curiosamente, cuando se esperaba un Milán más decidido a tenor de su teórica mayor clase y del "factor campo" (pese al gran empuje sonoro de sus hinchas), fue el Celtic quien salió más agresivo y jugando a un ritmo alto.