El momento más deseado por LeBron James desde que firmó el pasado año con los Heat de Miami lo vivió en el United Center de Chicago, donde llegó para ser más que nunca el “King” que guió a su nuevo equipo a las segundas finales de la NBA de su historia.
James se echó a los Heat sobre sus hombros y en los últimos tres minutos del quinto partido de las finales de la Conferencia Este anotó ocho puntos, incluidos dos triples, que permitieron a su equipo remontar una desventaja de 12 tantos y vencer por 83-80 a los Bulls para ganar por 4-1 la serie al mejor de siete.
Los “Beach Boys” de los nuevos Heat de Miami hicieron bueno los pronósticos de ser los máximos aspirantes al título de la Conferencia Este y ahora su siguiente meta es alcanzar la gloria final de conseguir el anillo de campeones de la NBA cuando se enfrenten a los Mavericks de Dallas, monarcas en la Conferencia Oeste tras eliminar también por 4-1 a los Thunder.
James, que concluyó el partido con 28 puntos, anotó ocho en los tres últimos minutos, los mismos que consiguió Dwyane Wade, de los 21 tantos que también logró al finalizar el juego. Junto a ellos, Chris Bosh anotó dos de tiros de personal y los Heat de Miami arrollaron a los Bulls con parcial de 3-18.
Olor a venganza.
La ironía histórica de las nuevas finales de la NBA es que serán la repetición de la que ambos equipos vivieron en la temporada del 2006 cuando los Heat remontaron una desventaja de 0-2 en la serie para conseguir su primer y único título de campeones que poseen.
Mientras que los Mavericks tienen como gran figura al ala-pívot alemán Dirk Nowitzki, que sufrió la decepción de la derrota en el 2006, los Heat llegan con su nueva figura de James, el escolta Wade, que fue clave en el triunfo del primer título del equipo de Miami y el ala-pívot Bosh.
Tanto Nowitzki como James y Bosh buscaran el primer anillo de campeones de la NBA cuando a partir del próximo martes, en el American Airlines Arena, de Miami, inicien las finales con el primer partido.