Todos los seguidores de la Fórmula Uno conocen la devoción que Robert Kubica tiene por el anterior Papa, Juan Pablo II, cuando el piloto sufrió en el año 2007 un grave accidente en el GP de Canadá.
La Iglesia Católica investigó que el hecho de que Kubica saliera ileso del accidente se tratara de un milagro de Juan Pablo II, debido a que el polaco lleva una imagen del Pontífice.
Ahora, cuatro años después, Juan Pablo II podría volver a ayudar a uno de sus más fieles devotos. Kubica gravemente herido de un rally italiano el domingo pasado, y que ya ha empezado su larga convalecencia, recibirá un relicario con una gota de sangre del anterior Papa y también un trozo de tela de un hábito que vistió el Pontífice. Así al menos lo anunció monseñor Stanislaw Dziwisz, arzobispo de Cracovia, a la televisión polaca TVN24.
Antes de conocer esta noticia y de volver a pasar por el quirófano para corregir el resto de lesiones, Kubica ya se mostraba animado pese a la gravedad del accidente. "Volveré este año y aún más fuerte porque cuando tienes un accidente grave no vuelves a ser el mismo, eres aún más fuerte", dijo el piloto.