El brasileño Gustavo Kuerten, séptimo favorito, inició ayer la defensa de su título de campeón de Roland Garros con una cómoda victoria sobre el suizo Ivo Heuberger por 7-5, 6-2 y 6-2, en una jornada marcada por la lluvia y la despedida del estadounidense Pete Sampras.
El tres veces campeón del torneo necesitó únicamente una hora y 33 minutos para solventar su primer compromiso, el más duro por lo que significaba para él, y también para demostrarse así mismo, salvo unos nervios iniciales, que se encuentra en forma para defenderlo apropiadamente, después de su operación en la cadera izquierda el 26 de febrero y el consiguiente parón de casi tres meses.
Las dudas sobre el estado físico de Kuerten quedaron hoy más o menos despejadas al imponerse con claridad a Heuberger en la pista central del estadio parisino, a pesar de una interrupción por la lluvia que duró 35 minutos aproximadamente.
Tras la reanudación con 4-1 para Kuerten en el tercer set, el brasileño utilizó como siempre su revés paralelo para desbaratar los esquemas del suizo y vencerle con relativa facilidad.
El próximo adversario del jugador de Florianapolis será el italiano Davide Sanguinetti, verdugo del austríaco Julican Knowle. El nombre de Kuerten se unió en segunda ronda, al del español Alex Corretja, que venció al checo Bohdan Ulihrach, al del australiano Lleyton Hewitt, que superó al brasileño Andre Sa, y al sueco Thomas Johansson, campeón del Abierto de Australia, que doblegó al argentino Franco Squillari.
Will también advierte que como parte de los ingresos futuros de la FIFA ya se han utilizado, "es posible que la escala del apoyo financiero a las asociaciones nacionales (el programa GOAL) bien podría estar en riesgo".
Pero la parte más dura de su carta es cuando afirma que "Hay que entender que en Suiza, una compañía que se encuentra con semejante patrimonio negativo, es decir, cuando los pasivos exceden a los activos, debe ir por ley a la corte y declararse insolvente".
Kuerten no tuvo piedad con el suizo Heuberger
La jornada, marcada por la lluvia, sirvió como la despedida del norteamericano Pete Sampras