De a dónde y de dónde
Si bien los países ricos son los mayores productores de desperdicios o basuras, algunas naciones en desarrollo, y algunos más pobres, están imitando a los primeros. Ejemplos son India, Sudáfrica. Pero para empeorar esta última situación, resulta que las naciones o regiones industrializadas están despachando y enviando sus basuras a las del “tercer mundo”, donde las depositan. Esto se ha convertido en un negocio floreciente, en el cual ya existen compañías que compran y venden basuras. Aunque parezca increíble, un buque o barco, en Asia, carga mercancía nueva con destino a un país rico, y regresa a su puesto de partida con un embarque con basuras.
Recuerdo leer que el conocido y famoso teórico y viajero THOR HEYERDAHL comentó que durante su viaje en el bote de papiro RA/II, en 1970, le llamó la atención la considerable cantidad de basura que observó flotando en el océano Atlántico.
Episodio casi traumático para Panamá y de triste recordatorio para nuestro planeta Tierra fue el affair del buque KHIAN SEA que estuvo a punto de deteriorar más nuestros entornos si no hubiera sido por una sabia decisión que tomó el Estado panameño.
El caso es, como lo rememora la mayoría de nuestros compatriotas, por ser de reciente data (circa 1986), los Estados Unidos de América decidió y rechazó que 14,000 toneladas de cenizas tóxicas, producto y resultado de los incineradores de ese país, permanecieran en su territorio.
Entonces, a los propietarios de las mencionadas cenizas se les ocurrió la idea de contratar un buque con el nombre KHIAN SEA; abanderado en Panamá primero (después en Bahamas, Honduras, Bermudas), cargar las cenizas en el mismo y vendérselas al Gobierno de Panamá como base para la construcción de una carretera de acceso a una zona turística. Afortunadamente, nuestro país rechazó la oferta, y lo mismo hizo el Gobierno de Bahamas, posteriormente.
Sin embargo, lograron engañar al Gobierno de Haití y esta nación compró las cenizas tóxicas creyendo que se trataba de fertilizante para le tierra. Cuando ya reposaban en suelo haitiano 4,000 de las 14,000 toneladas de la letal carga del KHIAN SEA, este país fue advertido por la conocida organización GREENSPACE, de la real y verdadera naturaleza de las cenizas. Inmediatamente Haití decretó que se retiraran las 4,000 toneladas, pero ya era tarde. El KHIAN SEA se hizo a la mar abierta rápidamente para rehuir responsabilidades.
Se supo después que las 10,000 toneladas restantes de las cenizas tóxicas las vaciaron al mar, entre los océanos Atlántico y el Índico.
Mencionamos que los sitios más comunes y económicos, hoy día, para depositar los desechos o basuras producidas o generadas por nuestras comunidades son los llamados rellenos sanitarios. Agregamos que casi todos terminan como lugares tóxicos.
Para evitar esto último, nuestras autoridades municipales deben estar en capacidad de lograr que el tratamiento de los desechos y basuras inevitables causen la menor cantidad de efectos dañinos a nuestras colectividades.
Comenzando con la selección y diseño adecuado y apropiado del sitio para la localización de un relleno sanitario, el cual debe establecerse en un lugar remoto y aislado de nuestras comunidades, sembradíos, etc. y sobre éste se debe descansar, antes de dar servicio, en toda su superficie, una capa impermeable para evitar que el subsuelo se corrompa con filtraciones de líquidos y gases tóxicos. Además, se requiere, una vez iniciada su función, una permanente supervisión de ingenieros sanitarios y especialistas en el tema, con el propósito de evitar que se convierta en un peligro sanitario para los vecinos a quien sirve.
Cuando Panamá se separa de Colombia, en el año 1903, en una época que el primer país mencionado contaba con una escasa población, la ciudad de Panamá localizó un relleno sanitario rústico (era realmente un crematorio) en una finca distante, en aquel entonces, más allá del sitio original de la ciudad de Panamá. Con el tiempo se eliminó y se clausuró como destino final de los desechos y basuras que producía el distrito capital.
Sobre la finca anteriormente aludida se construyeron y se edificaron viviendas, lo cual es considerado pernicioso para la salud de los que moran en ellas.
Para reemplazar el clausurado primer relleno sanitario que sirvió a la ciudad capital, se localizó, relativamente hace poco tiempo, uno improvisado y sin controles adecuados, el llamado y conocido Patacón, dentro del entorno urbano, cosa que obviamente contribuye a la contaminación del mismo.
En nuestras comunidades no se reciclan las basuras o desechos porque, en parte, los camiones hidráulicos que las recogen derrotan este propósito, ya que las compactan y trituran indiscriminadamente, una vez que las reciben, para transportarlas a los rellenos sanitarios.
Para el caso de nuestras colectividades urbanas se recomienda cerrar, después de cierto tiempo, los rellenos sanitarios e iniciar y establecer nuevos. Y ayuda a las funciones de los mismos la compra de máquinas moledoras que convierten en briznas hasta refrigeradoras.
En la República de Panamá, los municipios autorizan y aprueban las construcciones de viviendas y urbanizaciones sin que se tomen las providencias o se considere planificar adonde se ubicarán las basuras y desperdicios que éstas generan o producen.
IV Conclusiones
No hay una solución única y clara para deshacerse de las basuras y desechos totalmente, pero como sociedad podemos establecer políticas para disminuir los efectos perjudiciales y perniciosos que las mismas pueden causar a nuestras comunidades.
Repetidamente se señala que si el Estado interviene contundentemente cuando nace una rebelión armada en su contra, o cuando se desata una plaga de una enfermedad en particular, o sea, ocurre un desastre natural o económico, o cuando se regula la venta de medicamentos o productos básicos alimenticios, por qué no interviene con el mismo vigor en el problema de disponer los desechos que los habitantes de los municipio producen. Pareciese que no existe voluntad y entendimiento de parte de las autoridades para fijar reglas y restricciones para esta última situación.
Debemos tener presente a Alemania, país que desde 1991 obliga a los comercios y tiendas que venden productos envasados en latas, comidas preparadas en vasijas, vasos, etc. adjuntar una bolsa para que el consumidor disponga lo que sobra (basura), una vez utilizado lo que compra. Después estas bolsas son depositadas en tinacos públicos, ubicados en las calles. Otros países europeos y Japón imitaron esta costumbre.
En otro aspecto, el Estado y nuestros municipios pueden y deben elevar y reforzar el nivel cultural general de nuestros conciudadanos, a través de los periódicos, los canales de televisión y aulas de clases (escuelas) educando y recomendando prácticas de higiene y aseo superior. Además, ayuda en este propósito la circulación de folletos en la población con instrucciones de las mejores formas y maneras de manejar las basuras que producimos.
Irónico resulta pensar que hace algunas décadas, a la ciudad de Panamá se le llamaba y se le conocía como “La tacita de oro” por su limpieza y lo agradable de vivir en ella (se barrían las calles dos veces al día hasta 1955).
Finalmente, si las vías y las calles están limpias de basuras y bien pavimentadas, el comercio y la industria pueden mover de manera cómoda y expedita el transporte de los productos y las materias primas que se relacionan con sus actividades. Para lo primero es esencial organizar la recolección de las basuras y desechos de manera eficiente.
Es un hecho probado que un entorno sano es excelente y bueno para la prosperidad de la industria y el comercio resultando en un aumento en el número de empleos o puestos de trabajo, y no como propagan, como mito, algunos empresarios codiciosos y egoístas que dicen que cuando el Estado exige y fija normas de salud para proteger a los vecinos y consumidores provocan un alza en el costo de la vida y reducción en la planilla de los trabajadores. Pero pareciese algo contradictorio que estos mismos empresarios en referencia justifican la eliminación de empleos cuando dos o más empresas se fusionan. El laissez faire y la autarquía, como sistemas de progreso, resultaron ineficaces en su tiempo o era.
La contaminación de nuestros mares, ríos, atmósfera, el calentamiento global, los desechos y basuras terminarán dañando nuestras salud y las de las próximas generaciones si no actuamos en el presente. Todavía no es demasiado tarde. Es imperativo promover las ideas de consumir menos y evitar degradar el planeta TIERRA. De lo contrario, nos debe atemorizar vivir en unos ambientes como los que se aprecian en aquel memorable y deprimente film BLAE RUNNER (1982), que tiene como protagonista principal al actor Harrison Ford.
Panamá, verano del 2010.