La mesa estaba servida para el boxeador panameño Roberto “La Araña” Vásquez, en Argentina. Era la oportunidad de convertirse en el segundo hijo de la tierra del Canal en conquistar más de dos coronas mundiales en categorías diferentes.
Ante sus ojos tenía un rival que, en papel, lucía accesible para conquistar el objetivo dorado. Hablamos del filipino John Mark Apolinario, con un récord nada peligroso, con 17 triunfos, solo cuatro nocauts, dos derrotas y un empate.
Repito, en papel, “La Araña” era amplio favorito. Sin embargo, aquella noche fría del pasado sábado en Argentina, otro fue el libreto que se escribió en el ensogado. “La Araña” lució lento y confundido durante los primeros asaltos, ante la rapidez de manos y de piernas del filipino.
Es cierto que “La Araña” tuvo un mejor desempeño en la segunda mitad del combate, pero al final no fue suficiente para convencer a dos de los jueces que votaron empate.
Para mí fue un resultado justo. No vi ganador a “La Araña”. Ni siquiera al día siguiente escuché a nadie decir que le habían robado al panameño, que durante los 12 asaltos no hizo nada extraordinario para impresionar a los jueces. Incluso, nunca puso en peligro la posición vertical del gladiador filipino, contrario a lo que sí vivió él en el undécimo “round”.
Para “La Araña” un último consejo: que intente en supermosca, porque quedó demostrado que el peso gallo no le favorece.