La aventura de Yelko Gómez en España está por terminar, pero mientras se agotan las hojas del calendario y llega la hora de volver, el ciclista panameño vive intensamente esa aventura.
Cuando se fue, Yelko dejó en “stand by” los estudios, comenzaba el tercer año de ingeniería marítima, pero esta oportunidad era imperdible, por eso no dudó.
Su desempeño ha hablado por él y las puertas para volver, el próximo año, están abiertas, pero los estudios serán un tema a resolver.
Y mientras llega la hora de tomar decisiones, Yelko se apresta para correr mañana en la XX Clásica Ciclística Bayonne - Pamplona.
La prueba arranca en Francia y termina en España, no obstante, a 20 kilómetros de la meta, está el Alto de Gorostieta, un puerto de montaña de primera categoría (a 855 metros sobre el nivel del mar), y según Yelko, ahí se podría definir la carrera.
“Me hablaron de un puerto de 8 kilómetros que está a 20 kilómetros de la meta; el equipo que tenga mayoría tendrá opciones”, precisó.
La explicación fue seguida por un argumento a resaltar. Y es que según el panameño, el que no conoce la ruta tendrá dificultades.
“Se nota la diferencia si no sé dónde tengo que dar más, estoy a ciegas”, explicó.
“Hay lugares donde uno no se puede exigir, y hay otros donde te exprimes para sacar buenos resultados”, dijo.
“Me han hablado de regresar, pero tengo que tomar en cuenta los estudios”, añadió.
“La estadía, las calles y participar en estos evento es difícil porque el nivel es diferente: hay más ataques, más ritmos, la media de velocidad es de 40 km/h. La experiencia es bonita, me va a ayudar bastante, creo. Creo que regreso a correr la Vuelta a Chiriquí”, explicó.