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La bichera


Regresé a mi patria, después de muchos años de ausencia. Visité el pueblecito del que era oriundo. En la antigua casa de la familia, me recibieron el viejo Francisco y su mujer, la chola Severina.

Al día siguiente, apareció doña Mariana, mi madrina, quien me anunció que vendrían los amigos de mi padre. Así fue; y era ya cerca de la media noche cuando ellos, animados por los tragos y los recuerdos, decidieron que “una “bichera” (tradicional sancocho preparado con aves robadas a las amistades), era lo indicado. “Si es hijo de su padre, buen ladrón de gallinas debe ser”, decían socarronamente.

Con el saco al hombro, inicié mi misión por el tenebroso camino. Necesitaba regresar con tres gallinas; y al recordar que la casa más cercana era la de mi madrina, me dirigí hacia allá.

 

Entré al patio y la algarabía de los perros la despertó. Al verme, entendió la situación. “Agarra todas las que quieras”, dijo riendo. Por no abusar, llevé solo dos. Seguí hasta otra casa; rodeada de un jardín, muy frondoso. Pensé que todos dormían; pero alguien gritó: – “¡Pepe! ¡Pepe, hijo mío! ¿Qué te has hecho?” “¡Soy yo, el cholo Florencio!”. La oscuridad era casi completa. En ese preciso instante, sentí un revoloteo muy cerca. Instintivamente alargué la mano, acertando a agarrar al ave por el cuello; el que retorcí con ademán rápido y firme. Abrí el saco y dejé caer el ave adentro. Volví a casa y mis invitados me asediaron a preguntas; pero rehusé contestarles.

La conversación se desvió hacia los próximos programas de las galleras. De pronto, mi sangre se heló en las venas cuando don Belisario dijo “¡A mi gallo Pepe, no hay quién se lo gane ! El cholo Florencio dice que nunca ha visto nada igual”. Subrepticiamente salí por la puerta trasera; y me fui del pueblo esa misma noche, antes de que se sirviera “la bichera”.

¡Jamás regresaré!

 

(Adaptado del libro “Rombos”)


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472450
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América