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La casa que habitamos

El inicio de la novela ha sido utilizado con anterioridad en el cine y en novelas policíacas, es el asunto en el que nuestro protagonista despierta y encuentra un cadáver en su clóset. ¿Qué hacer y cómo resolverlo siendo inocente?...


La novela del profesor y escritor Ariel Barría A., titulada La casa que habitamos, Colección Ricardo Miró 2006, luego de leerla, me ha entusiasmado al punto de escribir unas notas sobre la misma. Considero que cumple con uno de los más importantes aspectos de la literatura, que algunos, en afán de ser muy académicos, critican, la de divertir. Aunque no hay que equivocarse, si bien es cierto que me divirtió, me hizo reflexionar sobre la sociedad en que vivimos.

El inicio de la novela ha sido utilizado con anterioridad en el cine y en novelas policíacas, es el asunto en el que nuestro protagonista despierta y encuentra un cadáver en su clóset. ¿Qué hacer y cómo resolverlo siendo inocente?... Un momento: la idea no es investigar quién mató y hacer justicia. ¡No señores! Es deshacerse del cadáver para evitar el escándalo.

En esta obra sobre corrupción judicial, en la cual hay dosis de conocimientos de ópera y gran participación de aspectos cinematográficos sobre todo del cine mudo, el profesor Barría presenta, en nuestro país, una novela al estilo del humor negro. El humor negro es muy común en la literatura inglesa, pero no en la latinoamericana. Esta novela tiene escenas paródicas de la vida real como es el caso de los juicios que describe, en los cuales tanto Fontanera como Bob Spinoza salían triunfantes. Es una narración un tanto burlesca y algo ácida. Al ir leyendo, el argumento te produce una media sonrisa, porque del otro lado de la boca tienes una media mueca.

 

Uno de los grandes aciertos de un escritor es escoger el narrador adecuado para que relate lo que ocurre en el cuento o la novela. ¡El profesor Barría acertó!

El narrador de La casa que habitamoshabla con una gran sencillez, con palabras comunes, pero se eleva la redacción al usar de manera dosificada palabras que nuestros estudiantes tendrían que buscar en el diccionario por no ser propias del habla popular en Panamá, como coyunda, trebejo, y otras. El narrador habla con una ironía fina y en otras ocasiones es sarcástico con una burla sangrienta.

Omnisciente al mejor estilo del siglo XIX, tipo Víctor Hugo: todo lo sabe, no se distancia de lo que cuenta; sin embargo, es moderno ya que muestra al lector lo que ocurre como si fuera una cámara escondida metida en el pensamiento de cada protagonista. El escritor le ha concedido a este narrador un peso importante que a veces, me parece, compite con la acción.

 

En general, los personajes no son ejemplos de virtudes para la juventud; pero nosotros los adultos sabemos que las personas son de tonalidades grises: todos tienen un lado humano bueno y otro malo.

El narrador simplemente nos desgrana las costumbres, gustos y disgustos de los protagonistas sin críticas morales. Es asunto del lector qué pensar moralmente respecto a éstos. Es una novela para personas con criterio formado, debido a que le corresponde al lector encontrar el punto correcto en la toma de decisiones de los protagonistas sobre los hechos que se suscitan.

Esteban Fontanera, abogado de origen más bien humilde, buen estudiante, asciende en la carrera de la vida hasta llegar a ser nombrado Fiscal General del país. Es fanático del cine mudo y de la música erudita, es quien se enfrenta a deshacerse del cadáver en el clóset.

 

Bob Spinoza (tiene el apellido de uno de los maestros de la Ética), parece sacado del Halcón Maltés: un rostro sufrido, de pocas palabras, siempre con un cigarrillo entre los labios, que actúa y decide con frialdad, solo le faltaba el sobretodo y el sombrero de Humphrey Bogart, será quien ayude a Fontanera a salir del mal rato al cual se enfrenta.

Bob Spinoza es el personaje que más me impactó, porque le da a la trama ese “humor negro”, ese aspecto corrosivo del cine inglés. Además, por medio de este personaje, el escritor introduce en la historia a seres grotescos (pero bien logrados) como “Tornapul” y “Perro”; estos dos tienen un diálogo de película de otros tiempos, ver páginas 125 a 132. Algunos diálogos sostenidos entre los distintos personajes que intervienen, son remedos de los ocurridos entre parejas cómicas del cine antiguo.

Aunque hay numerosas alusiones al cine mudo, encontré una película de los años noventa, que se titula La guerra de los Roses, la cual describe como una pareja, en un proceso de divorcio es capaz de causarse el mayor daño posible hasta llegar a la muerte; podría decir, no lo afirmo, que en el caso de Liriola Neuman, el personaje femenino de La guerra de las rosas sería el antecedente.

 

En la novela de Ariel Barría, todas las parejas son disfuncionales, no existe la felicidad conyugal. Las mujeres Liriola, Astrid y Sofía, todas enamoradas de Fontanera son mujeres atractivas, económicamente cómodas y vengativas. Hay un esquema un poco de best seller en esta obra: los crímenes, el sexo, la corrupción, el tipo de mujer.

Un personaje que se mueve sin llamar mucho la atención en el tejido paródico y burlesco de esta obra es Madame Beatriz, (Madame no es una palabra muy común en este país, se utilizó con las mujeres provenientes de las Antillas: la madama.) es la encargada de la limpieza en el apartamento del doctor Fontanera. Su aparición bien temprano en la obra puede hacer pensar que fue introducida para causar tensión en el momento del descubrimiento del cadáver por parte de Fontanera, sin embargo, en ese momento nada realmente ocurrió; ella tendría un rol muy importante al final de la novela.

Madame Beatriz sirve para presentar al pueblo sufrido y los problemas de género que enfrenta la mujer, a pesar de los esfuerzos de leyes creadas y propaganda al respecto. Al final, Beatriz sería la heroína de la novela como quien dice: “solo el pueblo salva al pueblo”, porque La casa que habitamos es un país al que se le hace una radiografía a ese segmento de la sociedad constituido por los abogados.

Aunque la estructura de la obra es interesante e importante de comentar, la dejaremos para un futuro.

Como toda obra, la primera edición presenta algunos errores que pueden ser corregidos y tengo entendido que lo fueron en la siguiente edición.

Felicito al profesor Barría por traernos esta brisa fresca.


fecha edicion
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607093
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América