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La ciencia, el ambiente y la escuela

El programa Globe se ha expandido a unos 75 centros escolares en todas las provincias y comarcas indígenas. Se procura que la escuela sea el centro que irradie hacia la comunidad un esfuerzo en el que la población pueda interesarse en participar.


E l maestro Olonigdi Pelusio Chiari tiene razones para iniciar su trabajo con entusiasmo durante en este período escolar en el centro educativo básico Nele Kantule en Ustupo, Kuna Yala. Además de su afición a la pintura con la que ha dejado plasmadas en el lienzo las escenas de ese archipiélago, este año lleva al aula un instrumental para investigar con sus alumnos los fenómenos climatológicos de una porción del Caribe donde vive.

Olonigdi junto a varias decenas de colegas han participado en un taller de medición atmosférica, impartido por la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) dentro del Programa de Observaciones y Aprendizajes Globales en Beneficios del Ambiente (Globe, por sus siglas en inglés).

Este programa es desarrollado por la ANAM en cooperación con el Ministerio de Educación y la Administración Nacional Aeronáutica y Espacial (NASA) de los Estados Unidos de América.

 

El programa Globe brinda la oportunidad para que escuelas a través del planeta desarrollen investigaciones, recuperen datos y los estudiantes conozcan diferentes aspectos del ambiente. Un total de 19 mil escuelas participan en todos los continentes en este proyecto y unos 36 mil profesores han sido capacitados para el desarrollo de estas tareas científicas.

Una particularidad de este programa es que a través de la coordinación ministerial, las escuelas que participan, se ocupan de enviar los datos recogidos a una amplia base informática de la NASA y se pueden conocer en un momento dado las condiciones ambientales de cualquier país a partir de las experiencias de estudiantes que en sus centros educativos auscultan el aire, el agua, el suelo y la biodiversidad.

El juego de la investigación.
El esquema del programa parte de involucrar al estudiante con el ambiente que le rodea en su casa, la escuela o la comunidad. Cada educadora o educador forma un núcleo con su clase y desarrolla los protocolos. En el caso de aire, se inicia el conocimiento de componentes como naturaleza de las nubes, pluviosidad, temperatura, los procesos de cambio del clima, así como factores que intervienen y modifican estos indicadores.

 

En agua se trabaja con la composición química, acidez, turbiedad y contaminación, entre otros. El suelo brinda también información para determinar su aptitud hacia la actividad agrícola por sus componentes y los minerales. Los estudiantes aprenden a utilizar el microscopio y a tomar muestras para el análisis.

La biodiversidad trata de medir las características cuantitativas y cualitativas del entorno sobre las especies de plantas y animales existentes y su carácter, estado y otras condiciones que definen al ecosistema que rodea la comunidad.

En las regiones de mayor vulnerabilidad, estos datos se convierten en indicadores que pueden ayudar a prevenir fenómenos ambientales y así contribuir a la actividad productiva. Además, cuando se intercambia información con otros centros que también guardan los datos, se tiene un panorama de una extensa zona o de otras regiones que parecieran lejanas geográficamente.

 

Cobertura.
El programa Globe se ha expandido a unos 75 centros escolares en todas las provincias y comarcas indígenas. Se procura que la escuela sea el centro que irradie hacia la comunidad un esfuerzo en el que la población pueda interesarse en participar. De esa manera se crean diagnósticos comunitarios sobre las condiciones ambientales y así se disminuyen los grados de vulnerabilidad y riesgos.

Este programa utiliza un equipo específico para cada protocolo. En un reciente taller para educadores en el Centro de Desarrollo Sostenible Ambiental (CEDESAM) en Río Hato, se entregó a cada participante un juego de instrumentos para la medición atmosférica con termómetros de calibración, pluviómetros de cilindro, medidores de PH (grado de acidez) y casetas de instrumentos o abrigos atmosféricos.

El educador Chiari, de Ustupo, considera que estos equipos son una innovación para los estudiantes. Ellos "van a tener un conocimiento científico porque allá cae mucha lluvia y el nivel del mar sube y baja y se ve como rutina". Según él, a través de estos equipos, los alumnos conocerán las diferencias "e intercambiarán la información con otras escuelas".

 

Espíritu colaborador.
El programa Globe propicia también el uso de la infraestructura informática para guardar los datos y enviarlos por Internet a los centros de acopio de la NASA. Para facilitar esta fase, se ha logrado una colaboración con el programa Conéctate al conocimiento de la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (SENACYT), que cuenta con una red de colegios que emplean unidades de computación.

La escuela Salomón Ponce Aguilera en Antón, provincia de Coclé, es uno de esos centros y allí estuvieron los educadores que durante este verano asistieron al taller de Globe. Bajo la supervisión del equipo del proyecto de SENACYT, se conoció la forma de ingresar los datos.

Tamara McPherson, una joven psicóloga y miembro del equipo, explica que Globe ofrece herramientas y equipo técnico para realizar las mediciones científicas. Ella considera que como las condiciones climáticas afectan la situación de vida de todo ser vivo, "se hace factible para cualquier estudio sobre especie de flora y fauna, proyectos de colaboración en la escuela con nuevas metodologías de aprendizaje".

Conéctate también cuenta con un proyecto de colaboración denominado La gran casa verde en el que los estudiantes realizan indagaciones para re-descubrir la biodiversidad panameña, su región y comunidad escolar. En el desarrollo de este proyecto, se adoptan ejemplares de flora y fauna; se transforman en objeto de aprendizaje y se identifican las diferentes actividades que amenazan, vulneran y ponen en peligro estas especies.

Esta sinergia ANAM-MINEDUC-SENACYT ha beneficiado a más de 600 escuelas y 5 mil educadores que se involucran con estas herramientas de enseñanza para vincular a los estudiantes con otro tipo de ciencia que surge de su realidad concreta y les ayuda a entender los fenómenos que enfrentan de manera cotidiana.

Kléver De Lora, jefe de Educación Ambiental de la ANAM, afirma que la experiencia alcanzada y el nivel de entusiasmo de los educadores, los impulsa a la creación de una asociación de maestros Globe para intercambiar información y estimular el conocimiento científico.

El entusiasmo del maestro Olonigdi le permitirá incluir nuevas tareas en su trabajo con los estudiantes y así tendrá otros motivos que fijará en sus luminosas acuarelas.

Ellos, cuenta él, han mejorado ya la reforestación alrededor del ciclo básico: "Ahora van a conocer las coordenadas de la escuela, así como otros parámetros de las condiciones atmosféricas en esa región indígena. Esto es un salto cualitativo que enriquecerá nuestra cultura tradicional", dice mientras guarda en su mochila los instrumentos científicos que utilizará en breve en su escuela.


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376844
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América