En el 2003 bajo la peor era que mis ojos han visto, la era Daluz, el elenco panameño tocó suelo en la Copa de Naciones.
No quiero ni acordarme. Ahora, seis años después, vuelve la Copa de Naciones, con otro técnico, con otro performance.
Todo es distinto. Podemos llegar en plena forma al Hexagonal. Será un gran torneo, con casa nueva y todo, el Rommel en todo su apogeo.
Por su puesto, siendo sub-campeones, y con toda la inversión que se está haciendo, no podemos exigir nada menos que la Copa.
Tendremos que ser campeones. ¿Exigentes? No. Ya la era de cenicientas y cuentos de hadas pasó. Ahora tenemos cómo y con qué. Lo demás es historieta.