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La defensa de Miami ha respondido ante adversarios

Los Delfines de Miami, valiéndose de su poderosa y rápida defensiva se apoderaron de la División Este después de cinco jornadas de la temporada del fútbol americano profesional.


En la quinta jugada del triunfo de los Dolphins sobre los Patriots, el liniero defensive Jason Taylor superó al tackle izquierdo Matt Light y capturó al mariscal Tom Brady para forzar una pateada de despeje.
Muchas semanas, esa jugada ni hubiera sido algo para destacar. Pero dado que la defensa de los Dolphins había estado bajo la lupa toda la semana debido a su mala actuación ante los Chiefs, esa captura fue magnificada.
Brady estaba bajo la presión de la defensa de los Dolphins todo el juego y Miami cobró confianza de las primeras series para dominar a los Patriots.
“Esa captura que consiguió Jason, ya que llegó en la primera serie, estableció el ritmo del partido”, comentó el liniero defensivo Larry Chester. “Borró un poco las malas jugadas de la semana pasada y nos permitió sentirnos mejor de lo que estabamos haciendo”.
Aunque el entrenador Dave Wannstedt le dio el balón como el más destacado al mariscal Jay Fiedler, reconoció que quizás esta semana después de ver las repeticiones del partido tendría que regalar otros balones a la defensa.
Si analizas las estadìsticas del partido te puedes dar cuenta que Miami dominó a los Patriots, pero se tenías que estar en el Pro Player Stadium para ver la gran ventaja en cuanto a velocidad que tenían los Dolphins y cómo eso influyó el resultado del partido. Una jugada en el segundo cuarto simbolizó el dominio de los Dolphins. Los Patriots le dieron el balón al corredor Antowain Smith, pero los cuatro linieros defensivos superaron a la línea ofensiva y estaban para derribar a Smith.
Esa jugada quizás era más importante que la captura de Taylor ya que demostró que el equipo entero estaba en su mejor momento. Esa jugada se repitió una y otra vez a lo largo del día. Y eso permitió que Zach Thomas tuviera la libertad de correr por todo el campo sin ser tocado.
Los Dolphins limitaron a los Patriots a sólo 37 yardas ofensivas en 17 oportunidades - 21 de esas yardas llegaron en los últimos siete minutos cuando el partido ya estaba decidido. Como resultado, los Dolphins también castigaron a los receptors de los Pats. Salvo durante una racha en el tercer cuarto cuando Brady completó tres pases consecutivos que culminó en un pase de anotación a David Patten, la ofensiva de los campeones no mostró señales de vida.
New England sólo logró 82 yardas en los primeros tres cuartos y sólo tenía seis primeros y diez entrenando al último cuarto. Los Patriots sólo registraron un promedio de 2.6 yardas por juagda en los primeros tres cuartos.
Alguno de los problemas de la ofensiva de los Pats se pueden atribuir a la ausencia de Troy Brown, quien perdió su segundo partido debido a una lesión en la rodilla y le quitó a Brady su blanco preferido. Del otro lado de la moneda, los Dolphins se consolidaron gracias al regreso del esquinero Patrick Surtain, quien regresó después de dos semanas fuera y consiguó una intercepción.
Pero enfocarse en esos dos jugadores le quita mérito al dominio de la defensa de los Dolphins, quienes fueron ayudados por decisiones raras por parte de los entrenadores de los Patriots.
Mientras tanto la ofensiva de los Dolphins hubiera podido asegurar el triunfo en la primera mitad si no hubiera desperdiciado varias oportunidades para anotar. Miami siempre tenía la ventaja en cuanto a posición en el campo y abrió el partido con cuatro series ofensivas desde el medio campo. Sin embargo, los Dolphins sólo pudieron anotar 16 puntos en los primeros dos cuartos.
No era una sorpresa que la defensa de los Patriots, que había cedido 459 yardas por tierra en los últimos dos partidos, puso ocho y nueve jugadores en la línea defensiva para frenar a Ricky Williams. Esa estrategia funcionó, aunque Williams consiguió 105 yardas en 36 oportunidades.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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