Para nadie es un secreto, que en las calles de Panamá los conductores no tienen cortesía, todos quieren pasar primero sin importarles con los que están a su alrededor.
Tal vez sea cierto, que algunas mujeres duden cuando están al volante de un automóvil, pero por lo menos tienen más cortesía que más de cuatro.
Quienes más sufren la falta de cortesía, son los ciclistas, a quienes cada vez se le hace más complicado circular en las calles con tranquilidad y sin temor.
Ya se ha llegado al punto que no se respetan ni siquiera los paseos ciclísticos, ni un pelotón de ciclistas que llevan un paso seguro.
El apuro de los conductores es más grande y los rebasan sin medir consecuencia. Con esto no estoy diciendo que se deba ir detrás de los pedalistas en una procesión, si cada quien fuera en su paño, se ahorrarían muchos enojos y dolores de cabeza.
Todo está en la educación de las personas, por darle paso a alguien no se llegará tarde a ningún lugar, además , el que da respeto, recibe respeto.