El Astana domina el Tour de Francia, y todo el mundo coincide en que su principal enemigo es morir de éxito, romperse en añicos por las ambiciones de sus líderes.
Con cuatro ciclistas entre los seis primeros, entre ellos los dos principales favoritos para la victoria final, Alberto Contador y Lance Armstrong, el conjunto que dirige Johan Bruyneel domina con descaro la carrera.
En lugar de disfrutar de esa hegemonía aplastante, la formación deja traslucir el nerviosismo de sus pujas internas y un tropel de rumores sobre la pelea intestina jalonan la actualidad de la escuadra kazaca.