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La estructura del viaje en ‘Semana sin viernes’

Rogelio, el personaje principal, inicia su itinerario, consciente de un norte: ser billarista, a pesar de las oposiciones.


Yolanda Hackshaw (Docente y escriora) / Docente y escriora

Semana sin viernes, obra de Justo Arroyo (1936), es una novela articulada a través del motivo del viaje, que presenta un problema social contemporáneo: el comportamiento de la sociedad sobre la selección vocacional.

El crítico alemán Arnold Hausser relaciona la vida social con la artística y demuestra que la autonomía de las artes es un mito burgués, pues la sociedad influye en la forma y el contenido de las expresiones artísticas. Ello implica que “los personajes que pueblan el mundo imaginario del arte revelan el ideal de la sociedad o la degradación de la misma”. En el caso del personaje principal de esta obra (Rogelio) se refleja una realidad social no resuelta en el plano de la vocación, lo cual implica que la novela como forma artística es un espejo de la sociedad. En este sentido, Rogelio, con su situación irresoluta, evidencia una forma de degradación, ya que la sociedad no ha sido capaz de orientarlo vocacionalmente ni tampoco acepta su inclinación natural.

Unido al aspecto social se encuentra el plano sicológico. Antonio Blay en su obra Plenitud en la vida cotidiana, presenta los diversos caminos de autorrealización personal. Estos caminos son por vía física, afectiva o espiritual. Este planteamiento de Blay sustenta el criterio de que “cada hombre es una individualidad y debe encontrar su propio camino dentro de los planos señalados”.

Esta teoría apunta a lo que en literatura se ha denominado la estructura del viaje, postulada por Butor.

Rogelio inicia su itinerario, consciente de un norte: ser billarista, a pesar de las oposiciones. Si consideramos que en todo viaje espiritual hay una evolución podríamos afirmar que el protagonista pasa por tres etapas: ruptura (rompe con la relación escolar y familiar), experiencias (frecuenta la cantina el Gato Negro, practica los juegos de azar y asesina) y transformación o logro del propósito (se convierte en billarista).

De esta manera hemos comprobado cómo a través de la estructura del viaje, el personaje zanja su dilema vocacional y se rebela contra las estructuras panópticas imperantes en nuestra sociedad.

Esta obra de Arroyo permite múltiples enfoques en el plano social, familiar, sicológico y de estructuras de poder. Lamentablemente, nunca ha sido considerada como lectura obligatoria, por razones puritanas; ya que el uso del vocabulario soez, propio de los garitos, y registro obligado en la trama, es considerado contraproducente para nuestras juventudes exhaustas.


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880195
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América