De rodillas en una esquina neutral, la todavía campeona del peso gallo de la Asociación Mundial de Boxeo, Chanttall Martínez, agradece al Todopoderoso por el triunfo obtenido sobre la colombiana Paulina Cardona, a quien venció por nocaut técnico al minuto once segundos del octavo asalto, para de esta manera cumplir con lo que había prometido tanto a su público, como a su rival: retener su título.
En medio de un pertinaz aguacero el óvalo de juzgamiento de la Feria Internacional de David se fue llenando, paulatinamente. Los supersticiosos creían en sus corazones -sin proferir palabra- que el cielo anunciaba con su llanto la caída de la monarca de las 122 libras.
Por fortuna para los panameños, seguidores del boxeo, no fue así.
Durante la rueda de prensa, realizada en días anteriores a la pelea, “La Fiera” vociferó, al estilo de los grandes como Muhammad Alí y Roberto Durán, que iba a noquear a Cardona. “No me vas a aguantar la mano, te voy poner a dormir antes del límite”, presagiaba la campeona.
También, Martínez auguró que la colombiana llevaría las marcas de sus guantes -y solo eso-, porque el cetro se quedaba en Panamá.
Habían transcurrido siete asaltos y las escaramuzas no decrecían. Cabe mencionar que en esta confrontación la boxeadora panameña había llevado la mejor parte.
La excelente preparación física, aunada a las estrategias psicológicas de intimidación, le rindieron los resultados que ella esperaba y con los cuales soñaban los vallelunenses.