España fue abatida, cayó en la lotería de los penales por 4-3, luego de haber empatado 1-1 en los 90 minutos reglamentarios y extras.
Rusia resistió en su bastión moscovita. La Furia Roja española se atascó en su falta de imaginación e inoperancia.
El capitán y arquero ruso, Igor Akinfeev, repelió los disparos de Jorge "Koke" Resurrección e Iago Aspas, mientras que los cuatro rematadores rusos — Fedor Smolov, Sergey Ignashevich, Aleksandr Golovin y Denis Cheryshev — no fallaron y al final dieron la clasificación al equipo local.
Ayer bajo la lluvia en el estadio Luzhniki de Moscú, luego del partido, Andrés Iniesta abandonó la cancha por última vez como jugador del seleccionado español.
Iniesta, un ícono en la selección española y Barcelona, se tapó el rostro con la camiseta y saludó con premura al técnico español Fernando Hierro.
Al rato, confirmaba lo que se sabía desde antes de la expedición de Rusia. Había disputado su último mundial.
"Es una realidad que es mi último partido con la selección", dijo Iniesta en la zona mixta del estadio. "Se acaba una etapa maravillosa", expresó.
Mientras, el español Isco Alarcón afirmó, tras la eliminación que es "el día más triste" de su carrera.
"Hoy es el día más triste de mi carrera... pero esto es el fútbol y esto no para... la vida no para... toca levantarse como hemos hecho siempre... orgullo de defender este país", escribió en Twitter.
Por su lado, el brasileño nacionalizado ruso Mario Fernandes aseguró que la selección rusa ha hecho un trabajo defensivo "casi perfecto" ante España, a la que eliminaron en la tanda de penaltis.
"España es un gran equipo. Hicimos un trabajo defensivo casi perfecto. Ellos hicieron un gol y después tuvieron muy pocas ocasiones", comentó a la prensa en el túnel de vestuarios.