La gaceta del Mundial
La Federación Internacional de Fútbol (FIFA) es muy cuidadosa en todo lo que concierne al respeto de los derechos de las personas.
A partir de la repesca clasificatoria para el Mundial 2002 ante Ucrania, los periodistas del diario más leído de Alemania, Bild, esconden una moneda de un Pfennig en el césped de los estadios donde juega la “Mannschaft” para atraer la buena suerte. El lunes casi falla el “rito de sepultura” de la moneda-talismán. Un policía surcoreano, muy sorprendido, encontró a uno de los periodistas de Bild cerca del banderín del córner en el momento en que escondía la moneda y se la reclamó. Pero, picardía germana mediante, y con el amuleto en su lugar bajo tierra, el periodista le entregó una moneda de 10 won (menos de un centavo de dólar). El policía, ajeno a la sagaz jugarreta, se fue muy contento con la prueba del delito confiscada. La conclusión de Bild fue: “El efecto del Pfennig será aún más fuerte!” Será verdad? Primero, quizás haya sido un error contarlo porque eso puede alejar la buena suerte. Segundo, desde cuándo los periodistas teutones gastan estas artimañas más propias de la superstición latina?
La Federación Internacional de Fútbol (FIFA) es muy cuidadosa en todo lo que concierne al respeto de los derechos de las personas, no cabe la menor duda. Antes de instaurar los controles antidopaje propuso a todos los jugadores participantes en el Mundial 2002 que autorizaran por escrito la extracción de muestras de sangre con esta finalidad. “Todos los jugadores firmaron”, informó satisfecho el doctor Toni Graf Baumann, jefe de la Comisión Antidopaje de la FIFA. Faltaba más. El responsable no precisó qué hubiese pasado si alguno de los futbolistas se hubiese negado a hacerlo.
La FIFA ha tomado muy seriamente las críticas realizadas en Estados Unidos sobre los peligros del “soccer” para la cabeza de los jugadores. Y, las mismas no se refieren únicamente a los choques entre rivales, sino también en las consecuencias para el cerebro de eso de andar cabeceando balones. Un laboratorio canadiense, en Ottawa, está realizando experiencias para medir los impactos siguiendo el modelo que se utiliza para los automóviles. O sea, el auto es la pelota y el muro representa la cabeza del jugador.
El gol de oro del turco Ilhan Mansiz, en cuartos de final ante Senegal, ha sido el más rápido de la historia del Mundial en tiempos extras, dado que se produjo en el minuto 94 del partido. Curiosamente, el récord anterior lo detentaba hasta ese momento el senegalés Henri Camara, que en octavos de final “ejecutó” a Suecia en el minuto 104.
La Comisión antidopaje de la FIFA está preocupada por la posible utilización por parte de los jugadores de lo que se denomina vulgarmente drogas autorizadas. Sobre todo en las últimas instancias del Mundial, cuando se siente más el cansancio. Estas “drogas” son las vitaminas, minerales y medicamentos antinflamatorios. Lo curioso es que no se menciona al ginseng, la raíz del jengibre, que tiene presuntas propiedades energéticas e, inclusive, también se le atribuyen otras de tipo afrodisíaco.
Es prácticamente imposible encontrar en todo Seúl la camiseta roja original de la selección surcoreana de fútbol. Están agotadas. Pero, no hay que deseperar. Después de todo, a los asiáticos del Extremo Oriente siempre se les atribuyó un gran talento para copiar lo que sea al detalle, y, una camiseta de fútbol no es la excepción a la regla. Salvo que no es de la marca Nike, que equipa a la selección surcoreana, se puede comprar una copia exacta más barata y con el correspondiente certificado de autenticidad. Posiblemente, este martes tampoco quede ninguna de éstas, pero, antes de cometer suicidio, cualquier fanático surcoreano puede acercarse a los tenderetes de los mercadillos y comprar por unos pocos miles de won la copia de la copia. Eso sí, en este caso nadie asegura su autenticidad.