Superficie: 176.220 km2.
Población: 3.360.105 habitantes.
Capital: Montevideo.
Otras ciudades importantes: Colonia, Paysandú, Punta del Este, Salto, Artigas, Rivera, Rocha, Minas y Mercedes.
Idioma: castellano.
Religión: católica.
Moneda oficial: peso uruguayo.
Esperanza de vida: hombres, 72 años; mujeres, 79.
Un pueblo muy futbolero como el uruguayo penó por los magros resultados a nivel internacional de sus equipos, por la ausencia de su selección en los últimos dos mundiales, y por una clasificación para Corea-Japón obtenida recién en el repechaje ante Australia. Ahora quiere olvidar tanto sufrimiento. Y el plantel dirigido por Víctor Púa basa su estilo en la tradicional garra charrúa, aggiornada por un grupo de jugadores que brilla en el fútbol europeo, como Paolo Montero, un zaguero fortísimo; Alvaro Recoba, la cuota de destreza en el manejo, y el olfato goleador de Darío Silva. Le tocó una zona relativamente accesible. Tendrá que vérselas con el último campeón, Francia. Pero Dinamarca no está en el grupo más fuerte de las selecciones europeas, y Senegal aparenta ser un rival ganable. Si jugadores como el arquero Carini, el volante Pablo García o los puntas Magallanes o el Chengue Morales están en buen nivel, la Celeste puede dar mucho que hablar.
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Es un delantero muy rápido, escurridizo, picante. Acostumbrado a arreglárselas solo.
Es la posición que ocupa Uruguay en la tabla histórica de los mundiales. Perdió lugar por sus últimas ausencias. Ahora puede escalar algunos puestos.
Nació el 31 de marzo de 1956 en Paso de los Toros. Comenzó su carrera de técnico en River Plate de Montevideo, en 1990, a poco de haberse retirado. Con ese equipo fue subcampeón uruguayo en 1992. En 1994 asumió como entrenador de selecciones juveniles y llegó a la final del Mundial Sub 20 de Malasia 97. Después de un interinato en el 99, se hizo cargo de la selección mayor tras la renuncia de Passarella, en 2001.
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Uruguay hará un buen Mundial. Cuenta con jugadores jóvenes que van a rendir. La clave para que esto se concrete es que no se achiquen ni sean temerosos. Al contrario, nuestros futbolistas tienen que estar mentalizados para salir a la cancha a tratar de jugar lo mejor posible, sin importar el rival. En un Mundial no hay contrincante chico, todos los partidos son complicados y más para nosotros, que hace 12 años no jugamos estos torneos. Y el grupo que nos tocó será duro y parejo. Francia no necesita comentarios, son lo campeones del mundo, pero hasta Senegal, que parece el rival más débil, será difícil porque casi todos sus jugadores juegan en Francia. Igual, tengo fe en este plantel.
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Analiza Rubén Paz *
Hay algo que es clave, fundamental: Uruguay tiene un buen equipo. Después, partiendo de esa base, creo que se puede trabajar en algunos aspectos para mejorar aún más. Aunque lo principal será que el plantel entienda que si para clasificarse para el Mundial han dado todo, en el torneo deberán hacer lo mismo. Lo positivo es que el técnico va a tener tiempo para trabajar en lo futbolístico. Para, especialmente, definir al equipo titular. Porque aún no lo tiene, y si no lo consigue lo puede llegar a pagar muy caro. Hay que tomar en cuenta que, al ser pocos partidos, sólo se usan a los 11 que salen siempre de arranque y a tres o cuatro más, a los que se recurre por cansancio o un mal partido de los que juegan. Pero no suelen haber más variantes que esa. Por lo tanto, es fundamental elegir bien al equipo base.
El fuerte de Uruguay creo que está de mitad de cancha para atrás. En ese sector el equipo me gusta muchísimo. En cambio, del medio para adelante me parece que le falta una mayor dosis de atrevimiento. Debe arriesgar más. Si lo hace, le va a ir bien, porque tiene buenos delanteros: están Alonso, Darío Silva, Magallanes y Morales, una revelación. Todos ellos tienen un plus a favor, que es el hecho de estar jugando en Europa.
Otro aspecto clave en el que se debe trabajar es en encontrar un acompañante para Recoba. Así no se depende tanto de él. Aunque claro, eso siempre pasa cuando en un equipo hay un jugador con tanta creatividad. Y eso sí: habrá que exigirlo al máximo. El tiene la libertad suficiente como para no marcar, pero con la pelota en los pies está obligado a desnivelar. Como así también debe empezar a conseguir los goles que todavía no aportó. Sé que también puede ser muy importante en ese aspecto. Por algo es el jugador de más categoría en Uruguay. Que, encima, llega al Mundial con una ventaja: como estuvo suspendido algunos partidos pudo trabajar a fondo en lo físico. Y eso se notó en los últimos partidos que jugó. Incluso lo benefició mentalmente.
Ojalá las cosas salgan bien y la selección pueda hacer un buen papel en su regreso a la máxima competencia. Si juega sin temores, no tengo duda de que lo va a lograr.
Los Olímpicos, los gestores del Maracanazo, tantos campeones de la Copa América... Nasazzi, Obdulio, el Pepe... Los nombres se apilan, se amontonan, cuando se trata de formar al Uruguay de todos los tiempos. Desde las épocas de gloria representadas por el sepia de la memoria hasta el color contemporáneo, menos prolífico en títulos. Aquí están los 22 apellidos que intentan resumir lo mejor de toda la historia celeste.
Fue campeón sin derrotas en los dos primeros torneos que disputó: Uruguay 30 y Brasil 50 (Maracanazo incluido). Alargó su invicto hasta el cuarto encuentro de Suiza 54 (2-4 ante Hungría). Llevaba 10 triunfos y un empate, con 43 goles a favor y 10 en contra.
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Uruguay organizó el primer Mundial, el del 30. Y el luego mítico Centenario fue terminado con el torneo iniciado. Dos de sus tribunas ya se llamaban Colombes y Amsterdam, en homenaje a los dos estadios donde la Celeste ganó los Juegos Olímpicos del 24 y del 28.
A José Batista lo expulsó el francés Joel Quiniou. Fue a los 56 segundos, en el encuentro ante Escocia (0-0), de la primera fase de México 86, por un fuerte foul sobre Gordon Strachan.
La peor derrota charrúa en la historia de los mundiales fue en México 86 a manos de Dinamarca: 6 a 1. Justamente, ahora que regresa a la Copa tras dos ediciones de ausencia, le toca enfrentarla en su debut.
* Fue volante ofensivo, integró el seleccionado uruguayo en el Mundial de México 86.