Un europeo, el norirlandés Graeme McDowell, por fin volvió a ganar un Abierto estadounidense, el segundo "Grande" de la temporada, que no alumbraba un triunfo de un golfista del Viejo Continente desde que el inglés Tony Jacklin fuera el mejor en el año 1970.
Cuatro décadas han tenido que transcurrir para romper un maleficio. Irlanda del Norte ya tiene un nuevo héroe, y Europa un golfista con el que presumir al otro lado del Atlántico, tras ganar en el torneo más carismático para la gran potencia del golf mundial.
En la batalla final, McDowell, de 30 años y nacido en Portrush, asistió al desastre temprano del norteamericano de 25 años y líder al comienzo, Justin Johnson (ayer 82 golpes), se abstrajo al pulso entre Phil Mickelson y Tiger Woods, e ignoró el acoso sostenido de Ernie Els y, especialmente, del francés Gregory Havret.
McDowell se impuso en Pebble Beach, California, con 284 golpes (par del campo), después de entregar una última tarjeta de 74 para conseguir el primer major de su carrera y el segundo para un jugador norirlandés, tras el conseguido por el finado en 1990 Frederick Daly, quien en 1947 ganó el Open Británico.