La ciudad de los rascacielos rindió ayer un homenaje a sus héroes, los Yanquis de Nueva York, con un colorido desfile cuya ruta, la Broadway Avenue, ya se ha hecho familiar entre los peloteros que la han recorrido cuatro veces en los últimos cinco años.
La cotidiana actividad que caracteriza a la Gran Manzana y la conflictiva vialidad se vieron paralizadas por espacio de varias horas en tanto miles de aficionados y las propias autoridades festejaban con sus héroes.
El colorido desfile inició al filo de las doce horas, tiempo del Este, en el Battery Park, y concluyó casi una hora más tarde, en las escalinatas de la alcaldía de Nueva York, donde las autoridades municipales entregaron las llaves de la ciudad a los peloteros.
"Probablemente los jugadores se encuentren ahora cansados por la Serie Mundial y por los partidos de postemporada, pero lo que sí les puedo asegurar viendo este reconocimiento es que los muchachos nunca se cansarán de ganar", comentó Joe Torre, durante la entrega de reconocimientos.
Pero la celebración popular inició temprano, horas antes, cuando cientos de neoyorquinos acompañados por los anunciadores de los Yanquis en la radio, John Sterling y Michael Kay, se concentraron en el Battery Park para iniciar la fiesta.
Ahí, en medio de una fiesta popular y una vez integrado el contingente el desfile inició para recorrer entre gritos y algarabía algunas de las zonas más populares de Manhatan.
La ruta principal de la celebración fue la tradicional calle de Broadway, donde miles de fanáticos ondeaban banderas y vitoreaban a su equipo y en el que los Mets fueron los grandes ausentes.
Al frente de la marcha se encontraba el propietario de los Yanquis, George Steinbrenner, el alcalde de la ciudad, Rudolph Giuliani, y junto a ellos el entrenador del equipo, Torre.
El resto de los jugadores viajaban en una serie de vehículos multicolores dispuestos especialmente para la ocasión.
El clima estuvo también de parte de los Yanquis y permitió a los neoyorquinos participar cómodamente en el evento.
El pasado jueves los Yanquis consolidaron su más rememorable marca al conseguir su tercer campeonato de Serie Mundial en forma consecutiva, su cuarto en los últimos cinco años pero sobre todo, acreditarse la ya histórica "Subway Series", que no se repetía en la Gran Manzana desde hacía 44 años.