Me encantó jugar en la NFL y ser uno de los mejores en mi profesión, pero no lo extraño. Tengo lesiones en los tobillos y el hombro. También tengo un anillo de campeón de la NFC cuando ganamos la conferencia con los Falcons. Además guardo la camiseta que usé durante el Super Bowl. Todo eso lo dejo en una caja en mi closet. Y eso es lo único que sigue en el closet.
Ahora, después de vivir mi vida como una mentira, quiero decir la verdad. Mi verdad. Yo soy Esera Tualo y durante nueve años fui un gladiador de la NFL. Era un nose tackle que pesaba 280 y corría más rápido que algunos corredores. Fui votado como el mejor liniero ofensivo del Pac 10 en 1989 cuando militaba en Oregon State. También me nombraron al equipo de los mejores novatos de la NFL en 1991 con los Green Bay Packers. Tuve la suerte de jugar en un Super Bowl y milité con cinco equipos de la NFL. También me gané el respeto de jugadores como Brett Favre, John Randle y Jack Del Rio.
Fui todo eso y además un homosexual.
Quizás alguien que sabe la verdad me vio. Quizás llamarían al entrenador o a los dueños, o a los periódicos.
Al llegar el lunes, el dolor y el pánico cambiarían a la depresión. Eso es cuando comenzaba a tomar. Y no cerveza....era tequila o whiskey. Terminaba con una borrachera que llegaba a mi casa y me tiraba al piso a llorar.
A veces quería no despertarme de mi sueño. Algunas veces cuando salía borracho de un bar y manejaba a casa pensaba que era tan fácil simplemente dar un giro al volante para terminar con esta depresión.
Lo que no podía hacer es hablar del tema. Nunca. Nadie en la NFL quería oírlo y estoy seguro que si decía algo, sería el final de mi carrera. Terminarán despidiéndome o me inventarían una lesión. Estoy seguro que un gerente me marginaría del equipo para preservar la química del equipo u otro jugador me haría algo para lesionarme. Porque tienen una cultura machista. Es un lugar para gladiadores. Y esos guerreros no son homosexuales.
Vivo con mi pareja, Mitchell, con quien he mantenido una relación durante seis años y tenemos a dos gemelos de casi dos años, Mitchell y Michele, que adoptamos. Tenemos una casa en los suburbios de Minneapolis con un perro. Soy el típico homosexual que también jugó en la NFL.
Ahora le estoy contando mi historia al mundo. Mi historia aparece en la revista Advocate, para la comunidad gay y en la portada de ESPN The Magazine para llegar a los aficionados del deporte que quizás no escucharían mi historia de otra forma. No soy especial. No soy mejor o peor que cualquier otra persona que decide decir la verdad sobre su sexualidad. Pero como jugué en la NFL, tengo la oportunidad que me escuchen. Y ahora quiero usar esa oportunidad.
No sé cómo la gente va a reaccionar, especialmente los jugadores con que competí en un campo de futbol americano. Pero tenía más miedo cuando tenía puesto el casco. Quiero mostrarle al mundo que estoy mucho más feliz ahora que le he dicho que soy gay. Me siento liberado.
Nací en Hawaii en una familia pobre con siete hermanos en una finca de plátanos. Iba a la iglesia con mi madre y allí fue donde aprendí a cantar. Pero desde una joven edad sabía que era diferente, me gustaban los hombres.
También me gustaba el deporte y era uno de los mejores jugadores del equipo. Le debo todo a mi madre. Ella vio que tenía talento para jugar fútbol americano y nos mudamos a California para que los buscadores de talento me pudieran ver de cerca. En 1987 escogí a Oregon State (OSU) en vez de Arizona, Arizona State y San Diego State para jugar a nivel universitario.
En el 90, los Green Bay Packers me seleccionaron en la segunda ronda - la mejor posición para un jugador de OSU en la historia de la universidad.
Salí de titular en los 16 partidos de mi primera temporada y me nombraron al equipo de novatos. Con los Packers me hice amigo de un mariscal desconocido que estaba luchando para ganarse un puesto con el titular Dan Majkowki. Una vez cuando tiró un pase de touchdown le dije que él iba a ser una estrella en esta liga. Ese jugador era Brett Favre. Nos hicimos amigos y Brett hasta me invitó a su casa y me mencionó en el libro que escribió. Eso es lo mejor de haber jugado en la NFL, le puedo decir a mis hijos que tuve la oportunidad de jugar al lado de jugadores como Brett Favre. Pero nunca le pude decir la verdad a Brett.
Después de que Mike Holmgren asumiera el puesto de entrenador, en mi segundo año, fui despedido de los Packers y firmé con los Vikings. Para esas ya estaba viviendo una vida doble. Sólo podía ser el verdadero Esera en Hawaii con mis amigos. Los años entre 1992 y 1996 fueron mis más productivos en la NFL. Me tocó jugar con grandes jugadores. Jack Del Rio, el apoyador, siempre le gustaba como jugaba. Henry Thomas era mi maestro y me enseñó todos los trucos de la línea defensiva. John Randle es uno de los mejores jugadores que he visto en mi vida. A primera vista todos pensaban que era un hombre alegre. Me decían “Mr. Aloha”. Pero no me veían en casa cuando me sentía atrapado.
Lo único que me motivaba era mi madre. La única felicidad que sentía era cuando podía ayudar a mi madre. Nunca le podía pagar todo lo que me dio. Ella crío a ocho niños, y cuando mi padre murió, lo hizo sola.
Cuando pensaba suicidarme, pensaba en ella. No había forma que la podía dejar sola.
Mi madre me salvó la vida. Y en 1996 un libro me cambió la vida. Un amigo de Hawaii me dio una copia del libro sobre la vida de David Kopay, sobre el primer jugador de la NFL en declararse homosexual. Terminé ese libro el mismo día. Nunca había escuchado de él, pero lo que estaba contando era mi vida.
Dave me inspiró y le pedía a Dios que me ayudara. Unos meses después de leer el libro de Dave, conocí y me enamoré de Mitchell.
Fue mi primera relación y sabía que era verdadera porque él tenía que soportar tanto. Durante los próximos cuatro años, me despidieron de los Vikings y me mudé a Jacksonville y luego a Atlanta y finalmente a Carolina.
Estuve contemplando mi decisión cuando recibí una llamaba telefónica de un ex compañero de los Falcons, Craig Sauer. Me dijo que había escuchado un rumor y que quería saber si era cierto. Me preguntó si era gay y sin pensarlo dos veces le dije que sí.
La historia de un homosexual en la NFL
Me preguntan si el deporte profesional está listo para tener una estrella homosexual. Mi respuesta es no. La NFL no está lista y tampoco los aficionados. Me gustaría estar equivocado. Sería muy lindo si un día todos los gays de todos los deportes decidieran declararse el mismo día, pero eso no pasará.