Cuando el partido es malo o se sufre tanto para sacar un triunfo, el fanático espera las conferencias de prensa del folclórico técnico de la selección nacional de fútbol, Hernán Darío “El Bolillo” Gómez, para curar el alma.
Terminado el encuentro en Panamá, el talkshow más visto es la “Hora de El Bolillo”.
Y es que el estratega colombiano utiliza toda su jerga mareadora para convencer a muchos y a pocos de que Panamá juega como el Barcelona, y que, a pesar de que miles vieron lo contrario, él ataca y ataca hasta apaciguar el mar de dudas que tienen los panameños en cuanto a su gestión frente a la selección, respuestas esquivas, al mejor estilo de un stand-up comedy.
Haciendo un análisis del último capítulo de la “Hora de El Bolillo”, encontramos que el astuto suramericano cambia su número en cada salida a la luz.
En esta ocasión, Gómez intentó culpar a la prensa por los pocos fieles fanáticos que fueron al Rommel, asegurando que “el producto hay que venderlo, el producto es bueno a nivel internacional, pero a ustedes (a la prensa) no les gusta”. “Yo no venía ‘berraco’, venía tenso, pero uno llega aquí y nos salen con cada pregunta. Me dije ‘hay que meterle papa y yuca a esto’, pero no venía berraco”.
Luego del primer acto, “El Bolillo” volvió a soltar un sarcasmo de los buenos: “Para que quedemos más peleados, me preguntaban por ahí ‘qué había pasado en este partido’, y yo le respondí: es que estábamos con Dios y alejados de la prensa”. No conforme con eso y con una cara de placer espetó: “No nos entendemos en nada, por lo menos ustedes no traicionan a la Patria, como otros. Aquí nos peleamos, pero afuera somos amigos”, haciendo referencia a los medios de comunicación, comentarios que estuvieron envueltos en los aplausos irresponsables de algunos federados, familiares de los jugadores, quienes sitiaron la sala de prensa del estadio.
El show debe continuar. Ahora el técnico, quien se molestó cuando le dijeron entrenador, tirando al agua a su compañero al decir: “Pánzer es entrenador, yo soy técnico”, agregó que el mejor jugador de Panamá es Armando Cooper, ninguneando el trabajo de Alberto “Negrito” Quintero y Felipe Baloy, en ambos duelos con Haití. Este último le lavó la cara de lo que pudo ser una noche larga y triste en el Rommel cuando marcó el único tanto del duelo (min 80).
El número con Baloy acabó cuando dijo: “Uno es bueno cuando se retira, de lo contrario, siempre les va a faltar, a él (Baloy) y a todos”.