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La inmortalidad de Pina Bausch, bailarina sin par

El ritmo de las músicas que Pina Bausch usa en sus bailes, es más simple que el que ella concibe con el cuerpo.


Emiliano Pardo-Tristán (Compositor y guitarrista) / PANAMA AMERICA

Bailarina y fumadora pertinaz. Un oficio y un hábito que aparentan no simpatizar y que Pina Bausch asombrosamente concilia. Fuma con tanta vehemencia que inventa coreografías donde ella sale con un cigarrillo encendido al escenario. Así lo hizo en la Academia Musical de Brooklyn en Nueva York, donde nadie puede fumar, nadie excepto ella. En 2006 veo "Néfés", un daguerrotipo vivo de Turquía; en 2008 "Bamboo Blues", cuadros oníricos de la India; en 2009 Pina Bausch muere.Un cáncer de pulmón decide matarla cinco días después de que ella lo sepa.

No cometeré el despropósito de decir que Pina Bausch ahora baila en el cielo junto a Merce Cunningham y un séquito de querubines, porque me molesta leer textos tan indigentes. Me incomoda el mal gusto de esquelas que, fingiendo buena intención, incurren en la cursilería beata. Expresarse así es decir nada. Es faltarle el respeto al muerto, asignarle una inmortalidad por medio del ridículo.

El sabio Borges dijo en una de las cinco conferencias que dictó en la Universidad de Belgrano, que "la inmortalidad está en la memoria de los otros y en la obra que dejamos".

Néfés, en turco significa respiración, aliento o hálito, una de estas tres palabras o las tres juntas. Y para respirar Turquía Pina discurre que los bailarines de su compañía —Tanztheater Wuppertal—, deben vivir Estambul. Lo hacen, recorren mercados y bazares, se mezclan entre turcas y turcos, le copian los gestos, imitan la manera de andar, escuchan el acento de una lengua que solo es música porque no la entienden, se graban sonidos, olores, colores y el sabor de las especias. Para Pina Bausch respirar Estambul es inhalar experiencias y exhalar impresiones. Así arma Néfés, adosando imágenes que describen la esencia de la ciudad.

El ritmo de las músicas que Pina Bausch usa en sus bailes, es más simple que el que ella concibe con el cuerpo. La música es un soporte para crear una rítmica intrincada. De sus coreografías aprendo que el ostinato —lo que se repite— es menos vulgar si se construye con elementos complejos. Los ostinatos de Pina Bausch son una cadena de movimientos que resuelven en lo inesperado: irónico, irrisorio o absurdo. La Tanztheater Wuppertal continua el legado de Pina Bausch, la hace inmortal a través de sus coreografías.

La última, "... como el musguito en la piedra, ay si, si, si ...", sobre la canción de Violeta Parra. Pina Bausch es inmortal por su obra y por el recuerdo que tenemos de ella, nada tiene que ver con el cielo ni con querubines. Para qué. El cielo, si el cielo, es asunto de los mortales.

 

Repertorio

Violeta Parra, "Volver a los diecisiete"


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893467
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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