Desafortunadamente, lo que hasta el minuto 70 estaba siendo un lindo e intenso partido, digno de una semifinal, terminó manchado por objetos lanzados al campo y algunas entradas, faltas y agresiones que sobraban. Lo más feo, sin embargo, se vivió hasta después del pitazo final. El eco de este empañado duelo fue tan fuerte que continuó sonando hasta ayer y, con seguridad, aún falta mucha, pero mucha tela por cortar.
Aquel eslogan de “la Liga que siempre soñé” hoy no corresponde con la realidad, con el presente. Más bien, en estos momentos habría que aplicar otro que rezara algo como: “la Liga que nunca soñé”.
Y es que tras el empate del Chorrillo y San Francisco (1-1) la noche del sábado en el Maracaná, que le dio a los “monjes” el pase a la final del Torneo Apertura 2014 de la Liga Panameña de Fútbol (LPF), por global de 2-1, han empezado a salir denuncias que ligan el fútbol con términos que deberían estar lejos de este deporte: armas, bandas, amenazas e incluso insultos racistas. Hay querellas de ambas partes.
Johnny Ruiz, delantero del Sanfra, aseguró ayer a este medio que durante la semana previa al encuentro, y también en el transcurso del mismo, recibió hasta intimidaciones de muerte.
“En el túnel (del estadio) hubo amenazas. A mí, en lo personal, en mi Facebook me dijeron cosas como ‘te vas a morir’ y muchas otras, nunca terminaría de hablar si te cuento todo”, reveló el ariete.
“Hubo golpes (en el túnel)... algunos (jugadores del Chorrillo) nos decían que tenían pistola, que iban a matar, pero nosotros teníamos los pies sobre la tierra, sabíamos que esas eran palabras nada más”, añadió.
Ruiz, luego, siguió ahondando en el tema de los golpes registrados en el túnel, y comentó que ellos sentían que “no había seguridad”.
“Les dije a mis compañeros que no saliéramos, sabía que podía pasar algo. Cuando nos teníamos que dar la mano, luego de cantar el himno, dije que íbamos a romper el protocolo, sabía lo que podía venir. Jugadores de ellos (Chorrillo) agarraron a dos o tres jugadores nuestros, les cayeron varios de nosotros”, apuntó.
Para cerrar, el ariete dijo no sentir temor a posibles represalias por sus palabras. Además, se mostró a favor de que al Maracaná se le coloquen mallas o cercas que separen al público del terreno y los jugadores.
Por su parte, Manuel Arias, alto directivo de los “pechiamarillos”, fue contundente al decir que ningún jugador de su club pertenece a bandas y aprovechó el momento para lanzar una queja sobre el comportamiento que tuvo gente del San Francisco para con los fanáticos del Chorrillo en el encuentro de ida, disputado la semana pasada.
“No solo fanáticos (del Sanfra), sino también directivos, dijeron epítetos racistas contra los fanáticos del Chorrillo, eso se lo comenté personalmente al presidente del San Francisco”, desveló.
Para Arias, el cuerpo técnico de los “monjes” quería que el partido se suspendiera al minuto 70, cuando los futbolistas querían seguir jugando. Igualmente, negó que la barra chorrillera le haya lanzado al meta rival, Vladimir Vargas, una lata de tuna a la cabeza, como este había declarado.
“Es mentira que al portero del San Francisco le cayó una lata de tuna en la cabeza”, dijo. Y luego ironizó por el hecho de que no hay imagen alguna que compruebe que este objeto impactó la testa del guardameta: “la lata desapareció, debe ser que alguien se la comió en la cancha”.
Este medio pudo conocer que en el informe arbitral no se registró que a Vargas le cayó en la cabeza una lata de tuna.
Arias sentenció acusando al Sanfra de tomarse sin autorización un camerino que no le correspondía. “Pasaron por encima del personal, tanto del estadio como de seguridad. Irrumpieron de manera ilegal”.