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La LPF, el bodrio que nunca soñé

Una gaznatada a nuestra liga, esa en la que los dueños de los clubes panameños no quieren invertir, para colmo algunos equipos no t...

Rogelio Adonican
Rogelio Adonican

Una gaznatada a nuestra liga, esa en la que los dueños de los clubes panameños no quieren invertir, para colmo algunos equipos no tienen un lugar físico donde ubicarlos, que no tienen canchas, que pagan 125 dólares a sus jugadores, es la llegada de Sebastián "El Loco" Abreu al Santa Tecla de El Salvador, no es el equipo más grande ni el más poderoso del fútbol salvadoreño, pero de seguro es un atractivo y muchas personas solo irán al estadio a verlo, además de que le dará trabajo a la prensa deportiva y hasta al periodismo de farándula porque de seguro será su presa en las noches salvadoreñas.

La Liga Panameña de Fútbol arranca hoy con bombos y platillos para algunos, con muchos ánimos para los vendedores de sueños, aunque para mí es un torneo más, sin cambios y con un futuro aburrido.

Este semestre no cambiará nada, a excepción de que habrá menos estadios, veremos a los mismos jugadores de siempre, con otros colores, pero los mismos de siempre, con los mismos directores, que aunque perdedores y que no aportan nada al fútbol nacional, que tampoco es el mejor, milagrosamente consiguen trabajo en otros clubes de la liga que ellos siempre soñaron.

 

Ningún club invierte en poner algo atractivo en la cancha para la gente que no ha sido enamorada asista a los estadios.

Esta liga no presenta nada atractivo para el fanático que apoya, que compra la camiseta de sus equipos, lleva a sus hijos... en realidad, -a ellos- los respeto e insto a que sigan así, porque, de lo contrario, no habría público y se demostraría, una vez más, que esta liga necesita un giro rápidamente o tendrán que cambiarle el nombre al torneo, como ya se hizo de Anaprof a LPF, para que la gente se cambie el chip y decida apoyarla; pero aunque se cambia la forma, el fondo es el mismo, poco atractivo.

A los que van, les aplaudo porque viendo los desmadres con que acabaron los torneos anteriores, yo, en mi sano juicio, no iría, me daría miedo hasta verlos por televisión, es más, lo hago porque es mi trabajo, pero créanlo, la liga no me mueve de nada de lo que esté haciendo, menos en este momento.

 

Aunque es letra sabida que esta liga no levanta pasiones, es un torneo mermado por la falta de figuras, en mi carrera como periodista deportivo me he tragado partidos en los que los bostezos son lo más emocionante que hay, es algo descabellado pagar por algo que no va llenar mis expectativas.

En mi caso, no es que no me guste el fútbol, aclaro que me gusta el buen fútbol, ese que no te deja pararte del puesto, que te pone a gritar en cada jugada, pero la LPF es un mónologo, es aburrida, no hay polémica, no hay fichajes bombas, como dice un periodista por ahí, más allá de los Edwin Aguilar, los Marcos Sánchez y los Amilcar Henriquez, entre otros jugadores, que lleven a que más gente se mueva al estadio.

La LPF no da para más, no da ni para la prensa rosa, menos para la prensa deportiva, porque ningún técnico hace polémica, los jugadores no saben hablar, o no quieren hablar, por lo menos para levantar una nota que llame la atención y ponga picante el torneo, por esos detalles dejan un mal sabor de boca a un torneo, que más allá de un evento profesional, pareciera una común y corriente liga de barrio.

 

La liga está tan mal, que leía hace unas semana que los jugadores prefieren irse a jugar a Venezuela, donde la situación económica y social está color de hormiga, que quedarse acá jugando en una liga que no paga o paga menos de lo que se gana en Centroamérica.

Hay que ponerle ojo a esto, habría que ver qué hacen los clubes para llevar al fanático al estadio, pero por mientras tanto, la Liga que siempre soñé es un bodrio que no disfrutaré, aunque deseo -con todas mis fuerzas y rogando a Dios- equivocarme.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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