Es un fútbol diferente, que provoca emoción, inspiración y ganas de sentarse a ver los partidos. Es la magia de la Liga de Campeones, un acontecimiento que cada año se mete más en nuestro corazón.
Y no es para menos, qué fanático va a querer perderse un juego de Cristiano Ronaldo, hoy por hoy el mejor jugador del mundo, el que despierta suspiros entre las chicas de todo el planeta.
Qué decir de un Messi, más admirado por lo que hace con sus botines que por su fama de guapo.
En fin, son tantas cosas las que nos da la Champions, incluyendo ese increíble partido del martes entre Liverpool y Arsenal (4-2), o ese Manchester-Roma de ayer, donde los italianos se dieron el lujo de desperdiciar un panalti.
Ahora vienen las semifinales dentro de varias semanas y con ella más emociones para este pobre corazón.