Deportes

La maldita manía de contar

El que viene de fuera mira los rascacielos con sorpresa y luego mira a su alrededor y vuelve a sorprenderse porque la dichosa prosperidad es solo un cuento, una quimera.


Pedro Crenes Castro (Desde Madrid) / PANAMA AMERICA

Le decían a Pablo, el apóstol (lector, según lo que dice el Nuevo Testamento), que “las muchas letras te vuelven loco”. A mí, que creo que leer es un vicio de lo más recomendable, me han dicho algo parecido porque la ficción, muchas veces se me ha colado en el terreno de la “realidad” (las comillas son de Nabokov), dándome más de un susto y granjeándome más de una llamada de atención de las mujeres de mi vida.

Pero no me refiero hoy a “contar” de cuento, de ficción, de novelas. Hablo de números, sí, de la maldita manía de contar que tienen los políticos de todo pelaje dentro y fuera de Panamá. Maldita manía porque todos los informes y estadísticas posibles, números al fin y al cabo, solo sirven para adulterar la “realidad” imponiéndonos una ficción que amenaza con comprometer nuestro futuro.

“Somos uno de los países emergentes”, dicen, “de nuestra zona, uno de los más ricos”, cacarean, los honorables senadores, congresistas, legisladores o como se les quiera llamar que se tienen que creer los cuentos que cuentan los números para poder mentirnos con conocimiento de causa, como si esto fuera una novela.

Tenemos que comenzar a revelarnos contra los números. La renta per cápita de Panamá es de tanto por habitante. Hablo con los habitantes del país y en general todos tienen la sensación de que alguien se está quedando con gran parte de lo que les resta hasta llegar a la suma. Así, el que viene de fuera mira los rascacielos con sorpresa y luego mira a su alrededor y vuelve a sorprenderse porque la dichosa prosperidad es solo un cuento, una quimera.

Se resienten la Educación y la Salud públicas. Tenemos ministros y ministras que lejos de servir al pueblo se sirven a sí mismos. Vaya tópicos, pero así es la cosa. Las miras de este gobierno son muy estrechas, de este y las de los otros que han pasado, todos ellos herederos de unas dictaduras que se han hundido en la conciencia de los políticos más de lo que quieren reconocer. Y también heredaron la maldita manía de contar, de echarle a la gente cifras a la cara y luego acusar a los que discrepan de vende patria o de resentidos. Mentira, malditos números que disfrazan la realidad y que, de tanto nombrarlos, hasta esos mismos políticos se están creyendo su ficción.

Las estadísticas, los dichosos porcentajes, números al fin, hay que ponerlos todos en cuarentena. Porque si usted lee que somos emergentes, o que en este país hay plata, y al mirar a su alrededor se da cuenta de que la vida está carísima, de que las mejoras no llegan, de que para estatuas gigantescas sí que hay dinero o de que la canasta básica está por las nubes, no dude de su visión, ponga en duda esos números, no se crea el cuento y mucho menos, se lo coma. Tenemos que empezar a dudar de todo, a crecer en criterio y a desenmascarar los mecanismos de esta ficción continua que es la política nacional y sus protagonistas.

Y ahora ¿quién podrá ayudarnos? La ficción. Julio Cortázar tiene un cuento que es perfecto para esta coyuntura política y moral que vivimos: “Casa tomada”. Dos hermanos viven en una casa. Escuchan un ruido en una habitación y cierran la puerta. En la cocina otro ruido y cierran la puerta, en otra habitación, en la sala, en la entrada y al final cierran la puerta y se quedan fuera de la casa.

No nos dejemos. La maldita manía de contar se va a acabar con criterio, con sentido crítico. No podemos dejarnos contar más cuentos de números que nos convierten en ricos de mentirita. Necesitamos más que nunca levantar la voz contra unas políticas que buscan hacernos esclavos. Los entusiastas de la ignorancia no descansan y nosotros tampoco: que nos encuentren leyendo y dentro de la casa.


fecha edicion
old id
899244
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América