Una picardía de Lionel Messi ante el Espanyol estuvo cerca de disfrazar la pésima campaña del Barcelona, que hasta el minuto 89 se vio como líder del fútbol español y acariciaba el título liguero, tercero de este siglo, a expensa de un Real Madrid que perdía en Zaragoza 2-1.
Por lo visto, Messi parece empeñado en repetir las jugadas de Diego Maradona. Lo hizo contra el Getafe, por la Copa del Rey, cuando evadió a cuanto jugador pudo y ante el Espanyol, repitió la "Mano de Dios", pero en ambos casos sin mayor impacto que el detalle técnico y la crítica, que la última despertó.
Aunque a priori esa picardía al Barça no le sirvió para cantar el alirón, ya que el campeonato español, que a muchos le causa estrés, parece inclinarse hacia los finales "en extremis o en la zona cesarina", que es cuando el juego queda en manos del árbitro.
La liga se definirá en la última jornada en la que el Madrid, Barcelona o Sevilla podrían ser campeones, pero según la revista alemana "Kicker", la viveza de Messi podría no quedar en un dato anecdótico si los blancos no ganan el torneo.
"La por sí difícil relación entre el Barcelona y el Real (Madrid) quedaría envenenada", dice el diario y asegura que esas acciones no deben vanagloriarse, ya que atentan con el juego limpio.
"Esas acciones no deben prestarse a la glorificación. De lo que se trata aquí es de una estafa al contrario, al público, a la idea del fair-play y al fútbol en general", prosiguió.
Mientras que el diario Blid se hizo eco de la prensa deportiva española tildando la jugada como "La mano del demonio".
Lo cierto es que Messi acaparó la atención del mundo del fútbol, primero con su mano, de Dios o de quién sea, y la otra por asegurar que si fuera por él primaría al Mallorca, rival del Real Madrid en la última fecha, para que gane al conjunto de Fabio Capello.
La mano de quién
El gol ilegal que subió al marcador podría ser definitorio en la última jornada.