A parte de ser un espacio en donde la verdad y el raciocinio son como buques insignias, esta columna tiene la rareza de que le amarga el desayuno a más de cuatro y es una especie de pesadilla para otros a quienes les quita la tranquilidad del sueño.
Pero nos satisface más el hecho de que este espacio sirva de referencia, aún para quienes no comulgan con nuestros puntos vista.
Prueba de ello es que la Unión de Preparadores -que a propósito está enredada en un lío legal- hizo pública una nota fechada 2 de enero en la que se hace eco de nuestros comentarios.
Hace una semanas, dijimos, y lo ratificamos, que son los mismos de siempre quienes se amparan en "leguleyadas" y se esconden detrás de murallas de humo para coartar el imperio del orden y los reglamentos.
Debido al problema legal que señalamos, al que no nos interesa referirnos por ahora, hubo que realizar un procedimiento para cambiar las llaves de la cerradura de las oficinas del gremio y del área de Toma Muestras, ante testigos honorables.
Ahora, los leguleyos insinúan que no deben ser válidos los exámenes de laboratorio de la semana pasada, cuando las sorpresas estuvieron a flor de piel.
Se equivocan, hasta ahora no hay nada que indique ningún acto doloso y en caso de que se produjera algún caso positivo correspondería a la parte afectada presentar las pruebas, recursos que el reglamento le otorga.
Convenzance, de una vez por todas, de que la mentira es coja, por lo tanto, la verdad siempre la alcanza.
Y que les quede claro, quien suscribe desempeña muchos roles, pero es un hombre de una sola pieza.