En la Universidad Tecnológica de Panamá, específicamente en el Edificio Tres de ese particularísimo Campus, como una invitación ingrávida, desde hace algunas fechas se ha instalado una propuesta visual que se convertirá en punto de referencia y símbolo.
De madera el monumento, ¿será por la nobleza natural y el ardor del material? Pantagruélica, ¿a cuántos quisiera abarcar la causa? Mesa y dos puestos, simplemente el haz y el envés de lo que vive ¿qué más puede pedirse al espacio fundamental de cualquier casa?
Como homenaje de afecto al Padre, fundador del Instituto Politécnico, la obra es una metáfora de su vida; al Hijo, David, artista constante y diferente, que honra aquella paternidad, me adelanto, sin mayor pretensión que la de la admiración y el respeto, a dar una aproximación a la obra que es, desde hace un tiempo, icono de la UTP:
Una mesa es el suelo que ha subido de jerarquía. Un par de sillas, tete a tete, serían la imagen del hombre a la vuelta del espejo, buscando en el otro lo que el otro buscaría. Punto de encuentro de la idea, la chispa, la palabra que todo lo vuelve creación. La razón, el entendimiento.
Una mesa acerca al hombre con su otro yo, porque quiere ser igual en la diferencia, y hacer la diferencia para todos. La mesa es el vehículo, el medio de transporte para que el tiempo logre su armonía; mecanismo que mueve pasado y futuro en un presente exacto de memoria y sueño… Ahí está el universo mirando al caos, organizándose. Ahí están, oteando un horizonte reflejado, los cuatro puntos cardinales.
La mesa es el diálogo en todas direcciones y observado, desde arriba, por un Dios que todo lo sabe. Cuatro lados, cuatro latidos de conciencia para asombrarse con los milagros de la existencia. Una mesa media vacía, y tan llena de esencialidad; media sola y urgida de compañía. A un tiempo yesca y candela.
Las dos sillas son la plenitud de la pregunta, la interrogante repetida. Dos que trabajan, dos que se observan desde la totalidad del reencuentro. La grandeza es la suma de lo mínimo, y lo pequeño se mirará con rendición desde el esplendor. Arte, Ciencia y Tecnología, la totalidad ponderada, nombrará lo humano. Los dos lados de la eternidad. Cuando esta Casa tenga que ponerse de acuerdo, sus desacuerdos deben ser mayores que la mesa.