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La morada del olvido


La muerte de Mario Benedetti remeció el árbol de la literatura en español, en donde él era una de sus hojas más lustrosas. No fuimos pocos los que crecimos con sus textos; si bien su fama como poeta es trascendente, a mí me cautivó siempre por su prosa, desenfadada y precisa, desde aquellos días en la Universidad cuando leí “Montevideanos”. Bienaventurados los poetas, porque no mueren mientras haya un labio extendiendo sus versos.

Es bueno que el libro se eleve desde su solar nativo y llegue a otras manos, no importa si están cerca o lejos. Ese es el fin último de la literatura: ser leída; si no, será legajos acumulados en alguna gaveta, reservorios de polvo y olvido.

Claro, un escritor escribe lo que tiene que escribir, de otro modo no sería auténtico, pero lo hace con la aspiración de que lo lean, de alcanzar las manos y los ojos de ese receptor ideal que entenderá las motivaciones insertas en los códigos que entrega. “Comunicación” llaman a ese proceso, pero en el ámbito literario, la calidad de tal comunicación procura ser categórica.

 

Hace un tiempo, en la cafetería de Exedra Books, coincidí con el reconocido periodista y profesor Modesto Tuñón; conversábamos de buenas novelas no publicadas, y él recordaba una que estuvo entre las finalistas de una versión del Concurso Miró en la que fungió como jurado. Me dibujó en el aire una escena de tal obra quizás perdida ya, expresándome su interés en conocer al autor. Para su sorpresa, yo la conocía, y trabajaba en esos días en su revisión editorial, porque iba a ser publicada; le dejé caer el título como una sorpresa agradable: “La morada del olvido”, agregando que también la consideraba una muy buena propuesta literaria.

Triple coincidencia, en la sala estaba la editora del texto, Berta Alicia Chen, quien no dudó en incorporarse a la tertulia para darnos más detalles. El que ya no podría terciar en nuestro diálogo era su autor: el galeno ocueño Juan Antonio Medrano Valderrama (1941-2006), cuyo nombre se reconoce en el país y en la región por ser fundador de la Clínica Nacional, hoy Hospital Nacional, pero que también merece ser recordado como escritor...

Alto ¿Ven esa línea ahí abajo? Indica que este tema debe continuar, pero el otro domingo. ¡Salud!

 

Distínguete como panameño; lee a los autores nacionales.


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431302
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América