Se acabó la pelea. Ganó “El Nica”... Este es el comentario acostumbrado del narrador de turno en la transmisión de la cartelera boxística en la que el panameño ve acción.
Pero acompañado al comentario de ganó “El Nica”, viene seguido el emocionante salto mortal del púgil. Manera acostumbrada de celebrar sus triunfos a lo largo de su carrera boxística.
Desde la “amateur” y su salida a la luz pública en la primera versión del “Primer Guerrero”, Luis “El Nica” Concepción ha puesto junto a sus triunfos una voltereta mortal, que muchos aclaman y otros critican.
Pero sin importarle la crítica la crítica, el “gladiador” panameño ha puesto un sello a su carrera, porque muchas personas esperan con ansias, una vez que el eufórico peleador muele a golpes a su rival, toma impulso, queda en la tercera cuerda y se lanza para caer de pie, tal como un felino, para celebrar su triunfo junto al público.
Ese salto es algo que “El Nica” tiene controlado. Héctor Villarreal, comentarista y experto en el tema de boxeo, aseguró que no sólo lo hace en el ring, también lo hizo en la entrega del carro, aquella vez cuando ganó el Primer Guerrero, y no era en algo acolchado. “Era un pedreguero, se subió a la cabina del auto y se lanzó y cayó de pie, lo tiene controlado”, manifestó.
La vuelta de “El Nica” le pone un picante. El público lo ovaciona y lo corea, cosa que cataliza el entusiasmo del peleador a dar un espectáculo extraboxístico, a un pueblo que le sigue su carrera.
“Es su sello personal y nadie hará que cambie”, comenta María “Toto” Murillo, segunda de la cuadra de los Rockeros.
Murillo aseguró que hay que pedirle a Dios que lo cuide cuando lo haga.
De seguro, si “El Nica” no realizara la mortal, sería un boxeador más del montón. Esa vuelta mortal lo hace inconfundible y puede que ese sello se convierta en internacional y perenne, cuando combata fuera del país, que de seguro será pronto.