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La muerte de un tigre en Londres

La obra de Cabrera Infante es una reconstrucción lúdica que toma como modelo un formato de parodia pero que nace de su calidad de espectador sensible a la realidad a la que supo manipular con impertinencia


EL PERSONAJE de uno de los relatos de Guillermo Cabrera Infante, muere de una septicemia causada por las heridas que recibió, luego de intentar copular con una tortuga caguama en una playa de un poblado del Oriente cubano. Al igual que el protagonista de este cuento, el escritor murió a los 76 años en Londres, luego de varias afecciones y una fractura de la cadera que en el hospital, derivó en una infección de la sangre.
La imagen de este escritor cubano, con sus gruesos y redondos lentes, una canosa barba de candado, sus sempiternos puros y una seriedad en el rostro que desaparecía tan pronto empezaba a hablar, se conservarán como el recuerdo de un intelectual, que desde su exilio en Europa, creó una obra literaria inspirada en los referentes, la realidad e irrealidad, la vida nocturna y el lenguaje cubanos, que había dejado atrás hace 40 años.
Cabrera Infante creó una obra con un lenguaje enriquecido por el habla popular de su país de origen, lleno de juegos de palabras, imágenes de la oralidad y retruécanos; sobre estos artificios, dijo en alguna entrevista "…son simplemente un sistema poético. Una manera de embarullar, componer con palabras algo menos directo que una frase usual, menos artificioso que un verso."
Sus textos literarios fueron desde un principio un atentado, un esfuerzo incendiario, como su primer cuento que en 1952 ocasionó que le detuvieran y fuera acusado por un lenguaje "profano"; luego de esto es encarcelado, pero por su postura política y por ser acérrimo enemigo del régimen de Batista.
Luego de su interrumpida formación en medicina, le asaltan las ideas de escribir y empieza una carrera periodística que le aviva el gusto por sus dos pasiones: la literatura y el cine. En 1953 empieza a escribir sobre séptimo arte con un pseudónimo y relatos. Dos años antes, ya había dado muestras de una afición institucionalizada al crear la Cinemateca de Cuba; posteriormente cumple tareas en el Instituto del Cine.
En algún momento confesó que había empezado a escribir como "un acto de parodia". Sobre el particular resalta "… yo leí fragmentos de El señor Presidente y llegué a la conclusión que si eso era literatura, yo podía hacer lo mismo." Su primera obra publicada en 1960, a pocos meses del triunfo de la Revolución Cubana que él había apoyado; fue Así en la paz como en la guerra.
Se inició para él una carrera diplomática en Bélgica como agregado cultural y luego como encargado de negocios. Cinco años después y a causa de algunos conflictos con las autoridades cubanas, renuncia a su posición diplomática, rompe con el gobierno de su país y se exilia en Londres, luego de recorrer otros países europeos.
Se afianza en su creatividad literaria y en 1964 publica Vista del amanecer en el trópico, que le hace merecedor del premio Biblioteca Breve de Seix Barral. Su novela Tres tristes tigres le consagran con un estilo propio como un narrador de la cultura y sobre todo, cultivador de un lenguaje característico de la vida cotidiana de Cuba. "… en realidad, yo presto más atención a cómo suena cuando se lee que a cómo se ve cuando se escribe."
En algún momento se le preguntó si era Cuba un bolero y contestó "No, no en lo absoluto. Cuba es una enorme tragedia, no es un bolero. Para mí… un bolero es un bolero; los boleros son los boleros… y no hay ningún otro paralelo posible…" Pese a esto escribió obras dedicadas a la vida nocturna y a las cadencias noctámbulas de ese país y su capital vecina al mar, como Ella cantaba boleros o Delito por bailar el chachachá.
Su obra estuvo dividida entre novelas, cuentos y reseñas de cine. Sobre estas últimas reunió sus comentarios cinematográficos en varios volúmenes como Un oficio del siglo XX, Arcadia todas las noches y Cine o sardina; además algunos ensayos como Exorcismos de esti(l)o, Mea Cuba, Vidas como para leerlas y sus novelas La Habana para un infante difunto, Holy Smoke, sobre la vida nocturna en Londres.
Pese a surgir su obra novelística simultáneamente al llamado "boom latinoamericano", nunca se consideró como tal; "nunca formé parte del Club Boom porque era una institución creada en Londres a semejanza de los clubes de extranjeros". A finales de la década de los noventas recibió el premio Cervantes, una de las más altas distinciones de la literatura.
Este autor que miraba a su país desde la distancia, supo engrendar una obra muy lejana al contexto que le rodeaba y más cercana a la isla caribeña donde nació y vio crecer la fuente de sus imágenes poéticas. Por eso repetía que la vida era una gran parodia, pero al ser cuestionado sobre esto, expresó "…yo no creo que la vida sea una gran parodia, yo creo que hay parodias dentro de la vida..."
La obra de Cabrera Infante es una reconstrucción lúdica que toma como modelo un formato de parodia pero que nace de su calidad de espectador sensible a la realidad a la que supo manipular con impertinencia, una de sus costumbres de infancia, según confesó en alguna oportunidad.


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187480
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América